Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 3 de mayo de 2016

Curso de Biblia 2016. 41- Los reinos de Israel y Judá (4)


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
41. Historia crítica de Israel: 
Los reinos de Israel y Judá (1030-722 a. C.)
Cuarta parte: Relaciones entre los dos reinos

Los enfrentamientos entre los dos reinos fueron continuos, tal como testimonia la Escritura: «Hubo guerras incesantes entre Roboán y Jeroboán» (1Re 14,30); «Hubo guerras incesantes entre Abías y Jeroboán» (1Re 15,7); «Hubo guerras incesantes entre Asá y Basá» (1Re 15,16).
 
En el norte se sucedieron numerosos reyes de distintas familias, mientras que en el sur los descendientes de David permanecieron en el trono durante casi quinientos años.

Los libros de los Reyes cuentan de manera sincrónica la historia de ambos reinos hasta la caída del reino del norte. A partir de entonces solo recogen la historia del reino del sur hasta su desaparición. 

Por su parte, los libros de las Crónicas (que son muy posteriores) solo cuentan la historia del reino del sur. 

En ambos casos se trata de narraciones teológicas elaboradas por los supervivientes del reino de Judá, que se centran en las infidelidades a la alianza, especialmente la imitación de las costumbres extranjeras, la idolatría y el culto en santuarios fuera de Jerusalén, que son vistos como la causa última del desastre del exilio.

Como estos libros se escribieron en el sur, cuando el reino del norte ya no existía, no se dice en ningún momento que las tribus del norte fueron más numerosas y más ricas, ni que ocuparon un territorio mucho más extenso que las del sur, llegando a someter como vasallos a varios reinos vecinos, incluido el de Judá. 

Pero las excavaciones arqueológicas han encontrado en los territorios del norte restos de ciudades amuralladas con grandes depósitos de agua, edificios construidos en piedra bien labrada, columnas y capiteles, así como objetos de lujo procedentes de un floreciente comercio con potencias extranjeras desde principios el siglo IX a. C. 

Sin embargo, en los territorios del sur solo aparecen restos monumentales (de mucha menor importancia) unos doscientos años después, tras la caída del reino del norte.

Además, hay bastantes referencias al reino del norte en documentos de Egipto, Mesopotamia y Moab, pero muy pocas que hablen del reino del sur, que seguía siendo demasiado pequeño y pobre como para que otras potencias se interesasen por él. 

La arqueología ha demostrado que todas las conquistas que los libros de los Reyes aplican en el siglo X a. C. a David y todas las construcciones que dicen que Salomón mandó hacer en Meguido, Jasor y Guézer, en realidad fueron obra de los reyes del norte en los siglos IX y VIII a. C.; pero cuando aquel reino ya no existía, los del reino del sur las presentaron como propias en un tiempo ideal en que los dos reinos habrían estado unidos y gobernados por ellos.

Aunque pueda sorprendernos (ya que contradice lo que afirman los libros bíblicos), los testimonios arqueológicos manifiestan que los territorios del norte nunca dependieron de los del sur, sino que surgieron como entidades independientes y como tal se mantuvieron hasta la desaparición del reino del norte. 

Solo entonces algunos de los supervivientes se instalaron en los territorios del reino del sur y se fusionaron con sus hermanos de Judá, que empezó a desarrollarse gracias a la llegada de obreros especializados, escribas y comerciantes.

De hecho, los signos arqueológicos que revelan que un estado se ha desarrollado lo suficiente como para tener una clase de funcionarios dedicados a la administración pública son los talleres de alfarería y las instalaciones para la producción y almacenamiento de aceite, vino u otros bienes de consumo más allá de las necesidades de la familia productora, así como las inscripciones monumentales, los sellos personales, las pesas con inscripciones (lo que significa que hay edificios públicos, registros burocráticos y normas comerciales reglamentadas) y los objetos de importación (lo que demuestra que se producen excedentes para poder comerciar con el exterior). 

Pues bien, todas estas cosas aparecen en las poblaciones del reino de Israel desde el s. IX a. C., pero en ninguna de las poblaciones del reino de Judá se han encontrado este tipo de restos hasta después del hundimiento del reino de Israel, lo que indica que, hasta entonces, tenían una economía de subsistencia.

2 comentarios:

  1. POR FIN LLEGO EL ESPERADO DE LOS TIEMPOS JESUS EL UNICO REY DEL MUNDO PERO ALGUNOS NO LO RECONOCIERON NI LO RECONOCEN Ana Maria

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  2. Que interesante este escrito. Me hace pensar que una vez mas Dios elige lo pequeño lo humilde lo sinple para manifestar Su Grandeza.

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