Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 19 de abril de 2016

Curso de Biblia 2016. 34- El éxodo (y 2)


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
34. Historia crítica de Israel: El éxodo (siglo XIII a. C.) 
(segunda parte)

Las narraciones bíblicas sobre el éxodo pretenden transmitir una certeza que da sentido a toda la historia de Israel: que Dios eligió a Israel gratuitamente y por amor:

«Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios; él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, porque sois el pueblo más pequeño, sino que por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó el Señor de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del faraón, rey de Egipto» (Dt 7,6-8).

La intervención de Dios se convirtió en el acta de nacimiento de ese pueblo, que confiesa agradecido: «El Señor nos sacó de Egipto con brazo fuerte» (Dt 26,8). 

Hasta entonces no eran un pueblo; desde ese momento se convirtieron en el pueblo de Dios. 

A partir del éxodo, Dios se presenta como el libertador, padre, pastor y guía de Israel: «Yo soy el Señor, tu Dios que te ha sacado del país de Egipto, de la esclavitud» (Éx 20,2); «Yo os hice subir del país de Egipto y os conduje por el desierto» (Am 2,10). 

Es significativo que esta fórmula se repita 140 veces con ligeras variantes en los textos del Antiguo Testamento.

A lo largo de los siglos, Israel sufrió muchas veces la opresión de pueblos extranjeros. 

Una de las más duras fue la experiencia del destierro en Babilonia, en el s. VI a. C., cuando gran parte del pueblo fue deportado y el templo de Jerusalén fue destruido. 

Entonces exclamaron: «Se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros» (Ez 37,11). 

En ese momento, el profeta Ezequiel anuncia en nombre de Dios: «Os llevaré de nuevo al suelo de Israel, […] os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, Yahvé, lo digo y lo hago» (Ez 37,12s).

Jeremías, por su parte, promete que ese regreso será un nuevo éxodo, más grandioso que la liberación de Egipto: «Mirad que vienen días en que no se dirá más: “¡Por vida de Yahvé, que subió a los hijos de Israel de Egipto!”, sino: “¡Por vida de Yahvé, que subió a los hijos de Israel del país del norte, y de todos los países a donde los arrojó!” Pues yo os devolveré a vuestra tierra, la que di a vuestros padres» (Jer 16,14-15).

En este contexto se recopiló la versión definitiva de las tradiciones sobre el éxodo, con la intención de suscitar la esperanza en los desterrados, encontrando en ellas una enseñanza para el presente y el futuro, más que un recuerdo neutro del pasado. 

Nunca se debería olvidar esto al leerlas en nuestros días. 

Más adelante tendremos ocasión de profundizar en la figura de Moisés, en la alianza del Sinaí y en los contenidos de la Ley (especialmente de los diez mandamientos).

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