Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 13 de abril de 2016

Curso de Biblia 2016. 32- Los patriarcas (y 2)


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
32. Historia crítica de Israel: Los patriarcas (segunda parte)

(Ayer explicamos que los relatos de los patriarcas se escribieron en el siglo VIII a. C.). Aunque se pueden apreciar claramente algunos elementos propios de los redactores finales, también se puede comprobar que estos usan fuentes de distintas épocas y proveniencias, algunas muy antiguas.

De hecho, los ciclos de Abrahán (relacionado con el reino del sur), de Jacob (relacionado con el reino del norte) y de José (relacionado con la salida de Egipto) pueden ser leídos con sentido de forma independiente. 

Estudiándolos con detenimiento se ve que la unión es artificial, ya que usan un lenguaje distinto, se sitúan en lugares geográficos diferentes e incluso cambian los géneros literarios de los relatos:

- El ciclo de Abrahán está formado por una antología de unidades narrativas independientes colocadas sucesivamente y se centra en los temas de la descendencia numerosa (el pueblo que nacerá de sus entrañas) y del don de la tierra.

- El ciclo de Jacob tiene una estructura interna más fuerte, por lo que hay que conocer cada acontecimiento para entender los siguientes. 

Toma la forma de una «gesta» o «saga» como la de David, la de Mahoma y la de muchos personajes orientales que dieron origen a un pueblo: el héroe se ve obligado a abandonar el clan familiar y su lugar de origen, es acogido por otro clan en el que se integra y triunfa usando la astucia, finalmente regresa a su patria de origen donde es reconocido y respetado como iniciador de un grupo nuevo. 

Da mucha importancia al tema de la «bendición», que asegura a sus descendientes la fecundidad, la riqueza y la protección frente a los enemigos.

- El ciclo de José es aún más complejo, al estilo de las novelas históricas sapienciales, con una trama que mantiene el suspense del lector y se va desvelando progresivamente. 

Habla de la providencia de Dios con una teología rica y muy evolucionada (de hecho, Dios dirige la historia, pero no actúa directamente y casi nunca se le nombra). 

Literariamente es uno de los textos mejor escritos del Antiguo Testamento.

- Isaac, por su parte, no tiene un ciclo propio, sino que su figura se ha usado únicamente para unir los ciclos de Abrahán y de Jacob, como hijo del primero y padre del segundo.

La misma Biblia reconoce que hay tribus que nunca entraron a formar parte de Israel pero son, al fin y al cabo, de la misma raza:

- Los «árabes» (o «ismaelitas») son descendientes de Ismael, hijo de Abrahán y Agar.

- Los «madianitas» son descendientes de Madián, hijo de Abrahán y Quetura.

- Los «edomitas» son descendientes de Esaú, el hermano de Jacob-Israel.

- Los «moabitas» y los «amonitas» son descendientes de Lot (el sobrino de Abrahán), etc. 

Sin embargo, otros grupos que sí se integraron en Israel no se consideraban descendientes de Abrahán, como los «quenitas» y los «recabitas». 

Por otro lado, al contar la salida de Egipto, además de los israelitas, se habla de una muchedumbre variopinta de desheredados que los acompañaba (Éx 12,38, Núm 11,4). 

Como vemos, el proceso por el que varios grupos (o tribus) se unieron para formar el pueblo de Israel fue largo y complejo, aunque los relatos de la Biblia lo simplifiquen.

La historia de los patriarcas es el producto de fusionar varias «sagas de antepasados» en la que se unen recuerdos de personajes singulares, acontecimientos realmente sucedidos, leyendas populares, reflexiones teológicas y narraciones etiológicas (historias donde se mezcla la realidad y la ficción para explicar el origen de algunas costumbres y especialmente de algunos santuarios venerados por los antepasados de cada tribu). 

El resultado es una colección de textos literarios de gran fuerza expresiva y con un profundo mensaje religioso, que ha servido para cimentar la vida espiritual de numerosas generaciones de judíos y cristianos a lo largo de los siglos y que hoy sigue conservando una gran fuerza evocadora.

A diferencia de las sagas presentes en otras culturas, que solo tratan del pasado ideal de un pueblo, aquí se habla de la grandeza de los patriarcas y de las promesas que Dios les hace, pero también de los conflictos entre esposas, padres y madres, hijos e hijas, combinando con gran acierto las alegrías y las tristezas de los personajes, sus manifestaciones de amor y de odio, sus gestos de generosidad y sus engaños. 

Los textos patriarcales reflexionan sobre las promesas de Dios y el culto a él debido, pero también sobre las relaciones familiares y sociales, la justicia y la moral.

La redacción final recoge una importante lección sobre la pedagogía de Dios, que se adapta a las capacidades de los seres humanos y progresivamente los guía hacia la salvación, así como otras enseñanzas religiosas que tendremos ocasión de profundizar en su momento.

La grandeza de los redactores finales es que crearon una epopeya nacional integrando relatos antiguos, sin despojarlos de sus características propias. Abraham, Isaac, Jacob y José son, al mismo tiempo, los antepasados idealizados de Israel y personajes complejos en los que los lectores de cada generación pueden verse retratados y en los que pueden encontrar lecciones para su vida, independientemente de su contexto vital concreto.

1 comentario:



  1. ¡ MARAVILLOSO TODO ... ¡ PADRE ...! LO VOY A VOLVER A DISFRUTAR LEYÉNDOLO OTRA VEZ ...!!!!!!!!!!!

    "........................ EL RESULTADO ES UNA COLECCIÓN DE TEXTOS

    LITERARIOS DE GRAN FUERZA EXPRESIVA Y CON UN PROFUNDO MENSAJE

    RELIGIOSO QUE HA SERVIDO PARA CIMENTAR LA VIDA ESPIRITUAL

    DE NUMEROSAS GENERACIONES ............................................................................................................................................................ " ¡ AMÉN ....!!!!!!!!!!!


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