Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 11 de abril de 2016

Curso de Biblia 2016. 30- Los orígenes del mundo en la Biblia


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
30. Historia crítica de Israel: Los orígenes

Los once primeros capítulos del libro del Génesis recogen algunas de las páginas más conocidas de la Biblia. Comienzan con los relatos de la creación de los primeros padres, Adán y Eva, y de su desobediencia al Creador con la posterior expulsión del paraíso.
 
Los autores quieren enseñarnos que el mundo y el ser humano no son producto del azar, sino de un proyecto eterno de Dios que se realiza en el tiempo.

En clara polémica con los pueblos vecinos, la Biblia afirma que todo es obra de Dios, también, el sol y la luna (divinizados por los babilonios), las fuerzas de la naturaleza (divinizadas por los cananeos) y los animales (divinizados por los egipcios). 

Además, él hizo buenas todas las cosas y se las entregó al hombre para que disfrutara de ellas y las cuidara como delegado suyo.

Al mismo tiempo, nos dice que cuando el hombre se separa de Dios también se separa de los otros hombres. 

En este contexto, Caín mata a su hermano Abel, Lamec inicia la práctica de la poligamia y de la venganza, creciendo la violencia hasta el diluvio universal en tiempos de Noé, ya que el pecado del hombre rompe la armonía de la creación y afecta negativamente a todas las obras de Dios.

Esta sección concluye con el relato de la torre de Babel y la genealogía de Sem, que da origen a los «semitas» (los pueblos medio orientales, entre los que se encuentran los hebreos). 

De esta manera se pone en relación Israel con el resto de los pueblos y se indica que –más allá de las diferencias– todos los hombres somos hermanos, descendientes del mismo padre, por lo que deberíamos aprender a respetarnos e incluso a ayudarnos unos a otros.

En Israel y en los pueblos de su entorno se pensaba que el sentido de las cosas se revelaba en su origen. 

Mientras que en Grecia se planteaban: ¿qué es esto?, ¿cómo funciona?, ¿para qué sirve?, en Oriente Medio se preguntaban con la misma intención: ¿de dónde viene? y ¿cuál es su historia? De ahí la importancia de las genealogías y de los «relatos de orígenes». 

El libro del Génesis habla del origen del mundo, de los seres humanos, de los antepasados, del pecado del hombre y de las promesas de Dios para encontrar el significado de las cosas.

Ya desde el principio debemos señalar que estos textos no son una crónica de acontecimientos realmente sucedidos, sino que trasmiten un mensaje religioso sobre el sentido de la vida y de la historia. 

Es verdad que para el mundo contemporáneo puede resultar una manera extraña de reflexionar, pero hemos de aprender a leerlos correctamente si queremos captar su profundo significado. 

El hecho de que no deban entenderse literalmente no significa que digan mentiras, como tampoco miente el poeta que afirma que los ojos de su amada son dos estrellas o que tiene una carita de amapola. 

Por medio de un lenguaje figurado transmiten un mensaje para el que las palabras ordinarias son insuficientes.

Desde el siglo XVIII en adelante han sido muchos los autores que han refutado la historicidad de estos textos, calificándolos de ingenuos e incoherentes. 

Otros, por el contrario, han hecho todo tipo de esfuerzos para calcular dónde estuvo el jardín del Edén o para armonizar las afirmaciones del Génesis con los descubrimientos de las ciencias y de la arqueología. 

En uno y otro caso están acercándose a los textos de manera incorrecta.

Hoy sabemos que son una reflexión sobre el sentido de la vida y de las relaciones de los hombres entre sí, con Dios y con el mundo, por lo que no pueden ofrecer respuestas a preguntas que nos hacemos en nuestros días pero que no preocupaban a sus autores. 

Si nos acercamos a ellos sin prejuicios, se siguen leyendo con gusto y continúan surgiendo nuevas interpretaciones de sorprendente actualidad.

Podemos llamar a esta primera etapa la «protohistoria», lo que viene antes de la historia. 

Por lo tanto, no poseemos documentos escritos de esa época, aunque sí narraciones populares y restos arqueológicos que nos permiten conocer algunos datos de la vida de nuestros antepasados.

Para evitar confusiones, desde el principio insisto en que estos capítulos no son «históricos» en el sentido contemporáneo, sino «teológicos», pero nos ofrecen importantes claves para interpretar tanto la historia pasada como la presente. 

Los analizaremos con más detenimiento al estudiar el mensaje del Génesis.

1 comentario:

  1. ¡ PADRE ...! ¡ GRACIAS POR NUTRIRNOS CON TANEAS DELICADEZAS

    CON TANTA POESÍA REAL... EN ESTE CAMINO MISTERIOSO MÚLTIPLE DE LA MANO DE DIOS POR DOQUIER ...!!!!!!!!!!!

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