Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 24 de marzo de 2016

¿Quiénes participaron en la última Cena?


¿Quiénes participaron en la última Cena? Los evangelios dicen: «los discípulos», usando un término ambiguo que puede abarcar a muchos seguidores de Jesús.

Sin embargo, algunos textos especifican que allí se encontraban «los doce» (Mc 14,17; Mt 26,20). 

En principio, esto no excluye que hubiera más gente, ya que en otras ocasiones también afirman que Jesús dijo algo a «los doce», pero había otras personas con ellos. De hecho, un ángel dice a las mujeres que Jesús resucitó «tal como os lo había anunciado», pero en los anuncios de la pasión, muerte y resurrección solo se nombra a los doce, nunca a ellas. Sin embargo, el ángel les dice claramente: «Recordad cómo os lo anunció estando todavía en Galilea» (Lc 24,6).

Una señal clara de que no se tenía en cuenta a las mujeres en los textos es la afirmación de que, en la multiplicación de los panes, «eran cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños» (Mt 14,21). 

Pablo cita muchas apariciones de Jesús resucitado (1Cor 15,4-5), pero en ninguna nombra a las mujeres, lo que no significa que no se les apareciera. 

Por otro lado, los evangelios insisten en que la última Cena se celebró en «una habitación amplia» (Mc 14,15; Lc 22,12), con capacidad para Jesús y sus acompañantes.

Los discípulos de Emaús reconocieron a Jesús «al partir el pan». Ellos no formaban parte de los doce, pero habían subido a Jerusalén con Jesús y habían permanecido allí hasta el domingo por la mañana. ¿Cómo habrían reconocido su gesto el domingo por la tarde si no hubieran participado en la última Cena?

Poco después, Pedro propuso a sus compañeros que añadieran otro al grupo de los doce para que ocupara el lugar de Judas: Alguno de los que «nos han acompañado durante el tiempo que el Señor Jesús estuvo entre nosotros, empezando desde el bautismo de Juan hasta el día que se lo llevaron». 

Hasta ese momento Matías no formaba parte de los doce, pero el contexto parece indicar que él y otros estaban con ellos también en la cena, «hasta que se llevaron» preso a Jesús.

En la cena pascual participaba toda la familia, incluidos los esclavos y los vecinos. Normalmente Jesús compartió la mesa con toda clase de gente, incluso pecadores públicos. Sería muy extraño que en esta ocasión pidiera a las mujeres que subieron con él a Jerusalén que se quedaran fuera.

La Iglesia primitiva sabía que en la última Cena había más personas, por lo que en su liturgia, en el momento de la consagración nunca dice que Jesús «dio el pan a los doce» ni aún «a los apóstoles», sino «lo partió y lo dio a sus discípulos… tomó el cáliz y se lo dio a sus discípulos». 

Incluso en la anáfora de san Basilio (+379) dice: «lo dio a los santos discípulos y apóstoles», indicando que no estaban allí solo los segundos.

Hasta hace poco, en la liturgia romana solo se permitía que se lavaran los pies a doce varones durante la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. 

En el decreto que cambia esta costumbre, se afirma: «Al cumplir ese rito, los obispos y sacerdotes están invitados a conformarse profundamente a Cristo […]. Para manifestar este significado pleno del rito a cuantos participan en él, […] de modo que los pastores puedan elegir a un grupo de fieles que represente la variedad y la unidad de cada porción del pueblo de Dios. Ese grupo puede estar formado por hombres y mujeres y, convenientemente, por jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados, laicos».

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