Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 18 de marzo de 2016

Cronología de la Semana Santa de Jesús (y 2)


La Semana Santa de Jesús
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
11- Cronología de la Semana Santa de Jesús (y 2)

Si hacemos caso del evangelio de Marcos (al que siguen en líneas generales Mateo y Lucas), las cosas sucedieron en este orden:

Sábado antes de Ramos: Jesús descansa en Jericó antes de subir a Jerusalén (cf. Mc 10,46-52).

Domingo de Ramos: Jesús entra solemnemente en Jerusalén montado en un asno y es aclamado como mesías (Mc 10,46–11,11).

Lunes Santo: Maldición de la higuera estéril y purificación del templo (Mc 11,12-18).

Martes Santo: Predicación de Jesús en el templo, parábola de los viñadores homicidas, sermón escatológico y controversias con las autoridades (Mc 11,20−13,37).

Miércoles Santo: Las autoridades judías se ponen de acuerdo con Judas para prender a Jesús a traición. Cena y unción en Betania (Mc 14,1-11).

Jueves Santo: Última Cena en Jerusalén, oración en el Huerto de los Olivos, prendimiento y juicio nocturno en casa del sumo sacerdote (Mc 14,12-72).

Viernes Santo: Nuevo juicio judío por la mañana temprano, juicio romano en el pretorio, flagelación, crucifixión, muerte y entierro (Mc 15,1-47).

Sábado Santo: Como era día de descanso, las puertas de las murallas de la ciudad permanecían cerradas, por lo que nadie podía entrar ni salir.

Domingo de Pascua: Las mujeres van a la tumba y reciben el anuncio de la Resurrección (Mc 16,1-8).

Detengámonos ahora en el sucederse de las horas finales tal como ellos lo presentan.

Jueves Santo

Es el día de la Última Cena según la cronología tradicional. Como no es imaginable un juicio judío ni una ejecución el mismo día de Pascua, parece claro que ese año la Pascua cayó en sábado, por lo que Jesús fue crucificado el día de la víspera. La cena del jueves no sería entonces estrictamente pascual o habría sido adelantada por Jesús.

El jueves por la tarde Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar una cena de despedida, mientras que las autoridades judías ya se habían puesto de acuerdo con Judas y se preparaban para detenerle. Según el modo de contar judío era la primera vigilia del viernes, ya que el día comienza al caer el sol (de seis a diez de la noche anterior).

El jueves por la noche Jesús ora en Getsemaní, en el Huerto de los Olivos. Según el modo de contar judío era la segunda vigilia del viernes (de diez a dos de la noche). Las autoridades judías y Judas habían preparado cuidadosamente el momento de detenerlo: mientras la gente dormía, de forma que el pueblo no pudiera reaccionar. Jesús no se escapa ni se defiende, pero sus discípulos salen huyendo.

En la noche del jueves al viernes, Jesús es juzgado por el sanedrín en casa de Caifás y tienen lugar las negaciones de Pedro. Esto sucede durante la tercera vigilia según el cómputo judío (de dos a seis de la madrugada). Juan dice que se reunieron primero en casa de Anás (sacerdote más influyente y experimentado) y después en la de Caifás, su yerno, que era Sumo Sacerdote aquel año (cf. Jn 18,12-14.24). Después de ese primer juicio, los siervos de las autoridades judías se burlan de Jesús acusándole de falso profeta y lo encierran hasta el amanecer.

Viernes Santo

Si era el día de Pascua, tal como suponen los sinópticos, parece difícil que se celebrara un juicio público contra Jesús. Si era la víspera de Pascua, tal como afirma Juan, sí que pudo realizarse, aunque los evangelistas narran demasiados acontecimientos para tan poco tiempo. De todas formas, esto es lo que ellos cuentan:

Al salir el sol, durante la hora «prima» (hacia las seis de la mañana) tiene lugar el juicio judío en casa de Caifás (Mt 27,1) para ratificar la condena a muerte de Jesús, ya que la ley de Israel mandaba que si alguien era condenado a muerte en un juicio rápido durante la noche, había que repetirlo después de la salida del sol. 

Después lo llevan al pretorio, donde tiene lugar un primer juicio ante Pilato, con las averiguaciones correspondientes. Pilato lo considera inofensivo y, para quitárselo de en medio, envía Jesús al palacio de Herodes Antipas, que era el tetrarca de Galilea (Lc 23,6-12). Al ser Jesús galileo, le dice que lo juzgue él.

Herodes lo interroga y le pide que haga algún milagro. Ante el silencio de Jesús, lo insulta y lo maltrata, renuncia a juzgarlo y se lo devuelve a Pilato, que vuelve a juzgarlo, escuchando a sus acusadores. Pilato lo condena a ser flagelado y propone indultarlo con motivo de las fiestas pascuales, pero el pueblo prefiere a Barrabás. Entonces, manda crucificarlo entre dos malhechores.

Jesús es trasladado al lugar de la crucifixión, un montecillo llamado Gólgota que se encuentra junto a una puerta de las murallas de la ciudad, para que pudieran verlo todos los que entraban y salían. Lo crucifican a la hora «tercia»; es decir, hacia las nueve (Mc 15,25). A la hora «sexta» (hacia las doce del mediodía), las autoridades judías se burlan de Jesús que está en la cruz. El cielo se oscureció (Mc 15,33) hasta la hora «nona» (hacia las tres de la tarde).

A media tarde tiene lugar el diálogo de Jesús con su madre y con Juan (Jn 19,25-27). Poco después, Jesús recita salmos, da un grito y muere (Jn 19,31-37). El velo del templo se rasga, el centurión confiesa que Jesús es Hijo de Dios y tiene lugar un terremoto.

A la caída de la tarde (Mc 15,42), entre la hora nona y la puesta de sol (hacia las seis de la tarde) bajaron a Jesús de la cruz, ungieron su cuerpo según las costumbres judías, lo envolvieron en un lienzo y lo enterraron en una cueva cercana al lugar de la crucifixión, fuera de las murallas, ya que la ley impedía hacerlo en su interior.

Sábado Santo

Se celebró la Pascua judía, que comenzaba con la cena del viernes por la tarde (después de la muerte de Jesús, quizás al mismo tiempo que se realizaba su entierro). Posiblemente varios de los discípulos (quizás la mayoría de ellos) abandonaron Jerusalén ya en esos momentos, antes de que se cerraran las puertas de la ciudad, por miedo a terminar como su maestro. 

El sábado era día de reposo. Ese año todavía más al coincidir con la Pascua, por lo que las puertas de las murallas permanecían cerradas todo el día. Las autoridades de Israel y el prefecto romano descansaron convencidos de que se habían quitado un problema de encima. Las mujeres aguardaban ansiosas a que pasara el sábado para ir a llorar a la tumba de Jesús.

Domingo de Resurrección

Las mujeres esperaron a que se abrieran las puertas de las murallas al amanecer, cuando cantaba el gallo, antes de salir el sol, hacia las cinco de la mañana (Mc 16,1-7). Posiblemente a la misma hora, algunos de los discípulos que se habían quedado en Jerusalén emprendieron el viaje de regreso a sus lugares de origen (Emaús, Cafarnaún, etc.). Otros permanecieron escondidos «por miedo a los judíos» (Jn 20,19), ya que el temor de acabar como su maestro los paralizaba.

Esa misma mañana Cristo resucitado salió al encuentro de María Magdalena y de las otras mujeres, que dieron testimonio a los apóstoles, pero no las creyeron. Habían pasado unas cuarenta horas desde la muerte de Jesús, que había tenido lugar el viernes por la tarde. El domingo es considerado «el tercer día» desde el viernes, aunque haya pasado solo un día y medio.

Pedro y Juan van corriendo al sepulcro y comprueban que está abierto, aunque a Jesús no lo encuentran. Los discípulos piensan que las mujeres han tenido una alucinación y que alguien ha robado el cadáver.

Al atardecer del domingo tiene lugar el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús. Al terminar el día también se apareció a los discípulos que permanecían escondidos en el cenáculo. En los días siguientes se hace presente a los otros que se habían marchado y les pide que regresen a la Ciudad Santa, donde tienen nuevas experiencias de encuentro con el Resucitado.

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