Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 24 de febrero de 2016

Curso de Biblia 2016. 24- Literatura antigua extrabíblica


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
24. Literatura antigua extrabíblica

Se conservan numerosos escritos extrabíblicos que son contemporáneos a los de la Sagrada Escritura y que ofrecen una gran ayuda para entender mejor el mensaje de la Biblia.

Unos fueron escritos en Mesopotamia o Egipto y nos hacen descubrir las influencias que estos pueblos ejercitaron sobre Israel: relatos mitológicos, documentos diplomáticos, códigos de leyes, oraciones, reflexiones sapienciales, etc.

Otros son textos judíos, que nos aclaran las tradiciones bíblicas y ofrecen datos históricos valiosos, además de claves para saber cómo leían los textos bíblicos sus destinatarios originales. Entre ellos destacan las obras de Filón de Alejandría y de Flavio Josefo, los escritos de la comunidad esenia de Qumram y los textos rabínicos, especialmente los «midrashim» y los «targumes».

Un «midrash» (de la raíz «darash», que significa ‘búsqueda’) es un comentario legal, exegético u homilético a la Sagrada Escritura. Los hay de tres tipos:

- Los «halajot» (un «midrash halajá» es un comentario legal que expone las normas de conducta que se derivan de la Biblia).

- Los «hagadot» (un «midrash hagadá» es una enseñanza en forma de narración, que comenta o explica algún pasaje de la Biblia).

- Los «peser» (que muestran el cumplimiento de algunos textos antiguos en el pasado y en el presente, para descubrir en ellos «lo que está por venir»).

Algunos textos del Antiguo y del Nuevo Testamento son «midrashim» de escritos anteriores. 

Un ejemplo claro del tercer tipo («midrash peser») lo encontramos en el capítulo 9 del libro de Daniel, que relee y reinterpreta Jeremías 25. Cuando se escribe el libro de Daniel (hacia el año 160 a. C.), el autor lee a los profetas para recordar que Dios intervino en el pasado y, a la luz de los escritos antiguos, iluminar los acontecimientos del tiempo presente, convencido de que Dios sigue y seguirá interviniendo en la historia para salvar a los que confían en él.

La primera recopilación de «halajot» (las normas legales derivadas de la Biblia) se realizó a comienzos del s. III d. C. en la «Misná», que contiene 6 libros u «órdenes» divididos en 63 «tratados» que contienen en total 527 «capítulos» de «sentencias» o preceptos. 

Los comentarios rabínicos a la «Misná» forman la «Guemará». La unión de la «Misná», la «Guemará» y otras tradiciones recogidas en la «Tosefta» dio lugar al «Talmud», del que hay dos versiones: el palestino o jerosolimitano (del s. IV) y el babilonio (cuyo proceso de redacción se cierra en los siglos VI-VII). Cuando se cerró la «Misná», otras colecciones antiguas de «halajot» quedaron excluidas.

La «Torá» y la «Misná» son las dos columnas sobre las que se construye el judaísmo rabínico, que es el único que sobrevivió a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. y perduró durante siglos. Muchas de las polémicas que recoge el Nuevo Testamento tienen que ver con las tradiciones que después se recogieron en este escrito. Hoy hay distintas sensibilidades en el judaísmo, como en los tiempos antiguos.

Un «targum» es la traducción y comentario de un texto hebreo de la Biblia en arameo. Durante mucho tiempo, en las sinagogas se leían los textos en hebreo pero, como la gente no los entendía, se traducían y comentaban en arameo, que era el idioma del pueblo. 

El libro de Nehemías nos dice que, al volver del destierro, los levitas leyeron el libro de la Ley al pueblo y se lo explicaron (Neh 8-9). Ese es el origen de los «targumes», que al principio se transmitieron oralmente y se fijaron por escrito al inicio de la era cristiana.

También hay textos cristianos contemporáneos del Nuevo Testamento, como los de los Padres apostólicos: la Didajé, la Carta a los Corintios de san Clemente romano, las Cartas de san Ignacio de Antioquía, la Carta a los Filipenses de san Policarpo de Esmirna, las Explicaciones de Papías de Hierápolis, la Epístola de Bernabé, el Pastor de Hermas y las Cartas pseudoclementinas, principalmente. 

Son escritos nacidos en el seno de la comunidad cristiana, destinados al alimento espiritual de los fieles, que nos acercan a la mentalidad de los escritores y de los primeros lectores de los libros bíblicos.

Todos estos libros hoy están publicados y son accesibles a los estudiosos. Sin embargo, los más conocidos por la gente no son estos, sino los textos apócrifos, que normalmente son poco fiables, aunque también pueden aportar datos interesantes. De esos trataremos mañana, si Dios quiere.

1 comentario:

  1. Muy interesante, padre, este post y toda la serie temática sobre los textos bíblicos. Leeremos mañana los apócrifos, como bien dice si Dios quiere.

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