Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 16 de febrero de 2016

Curso de Biblia 2016. 19- Lectura católica de la Biblia


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
19. Lectura católica de la Biblia

Ya en 1943, Pío XII dedicó al argumento la encíclica Divino afflante Spiritu, en la que afirma: «Los antiguos orientales, para expresar sus conceptos, no siempre usan aquellas formas o géneros de hablar que usamos hoy nosotros, sino más bien los que estaban en uso entre las personas de sus tiempos y de sus países. […] Las cosas divinas se nos ofrecen en la Escritura según el modo que los hombres acostumbran a usar. […] Conociendo, pues, y exactamente estimando los modos y maneras de decir y escribir de los antiguos, podrán resolverse muchas dificultades que contra la verdad y la fidelidad histórica de las Sagradas Escrituras se oponen, y semejante estudio será muy a propósito para percibir más plena y claramente la mente del autor sagrado» (nn. 20-21).

El concilio Vaticano II trató el tema, pero prefirió dejar de lado la palabra «inerrancia» (que conlleva una comprensión demasiado abstracta de lo que es la verdad) y prefirió abordar el argumento de una manera distinta: «Como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso que se consignara en las sagradas letras para nuestra salvación» (Dei Verbum 11). 

Así se afirma claramente que la verdad de la Escritura se refiere a todo lo relacionado con la revelación que Dios hace de sí mismo para la salvación de los seres humanos. No se trata de verdades científicas, históricas ni geográficas, sino de verdades religiosas.

Por lo tanto, que la Biblia dice la verdad no significa que pretenda darnos clases de ciencias profanas. Dice una verdad eterna (referida a Dios y a su proyecto de salvación) con palabras temporales, propias de una cultura concreta, que hemos de aprender a interpretar correctamente. 

Para indicar que esta interpretación no es nueva, el documento cita en ese mismo número a san Agustín, el cual excluye de la enseñanza bíblica todo aquello que no es útil a nuestra salvación, y a santo Tomás de Aquino, que afirma: «Las cosas que no se relacionan con la salvación no pertenecen a la materia de la profecía».

Estos temas vuelven a aparecer en el Catecismo de la Iglesia católica, que afirma: «En la sagrada Escritura, Dios habla al hombre a la manera de los hombres. Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras (cf. DV 12,1). Para descubrir la intención de los autores sagrados es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los “géneros literarios” usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo. “Pues la verdad se presenta y se enuncia de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios” (DV 12,2)» (nn. 109-110).

Vuelve a presentarlo el Catecismo joven de la Iglesia católica: «La Biblia no pretende transmitirnos precisión histórica ni conocimientos de ciencias naturales. Los autores eran además hijos de su tiempo. Compartían las representaciones culturales de su entorno y en ocasiones estaban anclados en sus limitaciones. Pero todo lo que el hombre debe saber acerca de Dios y del camino de la salvación se encuentra con certeza infalible en la Sagrada Escritura» (Youcat 15).

En el caso concreto de la evolución de las especies, se pregunta: «¿Se puede estar convencido de la evolución y creer sin embargo en el Creador?».

Y responde así: «Sí. La fe está abierta a los descubrimientos e hipótesis de las ciencias naturales. La teología no tiene competencia científico-natural; las ciencias naturales no tienen competencia teológica. Las ciencias naturales no pueden excluir de manera dogmática que en la creación haya procesos orientados a un fin; la fe, por el contrario, no puede definir cómo se producen estos procesos en el desarrollo de la naturaleza. Un cristiano puede aceptar la teoría de la evolución como un modelo explicativo útil, mientras no caiga en la herejía del “evolucionismo”, que ve al hombre como un producto casual de procesos biológicos. La evolución supone que hay algo que puede desarrollarse. Pero con ello no se afirma nada acerca del origen de ese “algo”. Tampoco las preguntas acerca del ser, la dignidad, la misión, el sentido y el porqué del mundo y de los hombres se pueden responder biológicamente. Así como el “evolucionismo” se inclina demasiado hacia un lado, el “creacionismo” lo hace hacia el lado contrario. Los creacionistas toman los datos bíblicos (por ejemplo, la edad de la Tierra, la creación en seis días) ingenuamente al pie de la letra» (Youcat 42).

Sobre estos temas, hay muchas intervenciones de los papas, así como documentos de la Pontificia comisión bíblica, especialmente los titulados: La interpretación de la Biblia en la Iglesia (1993) e Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura (2014). 

Este último dedica la primera parte a verificar qué testimonian los mismos libros bíblicos sobre su proveniencia de Dios. 

La segunda parte investiga qué verdad quiere comunicarnos Dios y cómo se presenta en la Biblia. 

La tercera parte se ocupa de algunos pasajes de la Biblia que plantean dificultades, como son el sacrificio de Abrahán, el paso del mar Rojo, los libros de Tobías y Jonás, las oraciones que piden venganza, la discriminación de la mujer y los evangelios de la infancia. 

El documento invita a colocar los textos en su contexto histórico y literario para poder comprender su significado original y así interpretarlos correctamente. 

También insiste en que la lectura que corresponde a la finalidad de la Sagrada Escritura es la que busca en ella el conocimiento de Dios y de su salvación.

2 comentarios:

  1. Magnífico. Necesitamos que nos recuerde estas cosas para evitar lecturas equivocadas. Especialmente las citas sobre la compatibilidad entre la Biblia y las ciencias. Gracias. Paolo.

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  2. ¡CAMINAMOS JUNTOS ORANDO ... VIVIENDO LA PALABRA DE DIOS EN LOS ESPACIOS SIN TIEMPOS TAN BENDITOS !!!!!!!!!!!!!!!!!
    ¡ LAS PALABRAS HUELGAN...!!!!!!!!!

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