Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 15 de febrero de 2016

Curso de Biblia 2016. 18- Lecturas incorrectas de la Biblia


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
18. Lecturas incorrectas de la Biblia

Hemos hablado de «la verdad de la Biblia», que se refiere a la revelación que Dios hace de sí mismo y de su proyecto de salvación sobre los hombres. Un punto esencial para leerla correctamente.

También hemos tratado de las dificultades para comprenderla, que no son cosas nuevas, sino que ya se dieron en el pasado por dos motivos: 
1- Sus textos fueron escritos hace muchos siglos, en un contexto muy distinto del nuestro.
2- Hablan de la experiencia de Dios que han tenido algunas personas y un pueblo, y nunca es fácil comunicar a otros las experiencias más profundas, para las que el lenguaje ordinario se manifiesta insuficiente.

Es verdad que no todos los lectores de todas las épocas han tenido las mismas dificultades ni han cometido los mismos errores al interpretarla. 

Al contrario, normalmente la Biblia ha sido una fuente de formación religiosa y de consuelo para quienes se han acercado a ella en cualquier época. 

Muchos comentarios bíblicos de autores del pasado se leen hoy con gusto y siguen siendo actuales. 

Pero también hemos de reconocer que no pocas veces se han dado lecturas incorrectas que han favorecido comportamientos insensatos. 

Veamos algunos ejemplos. (Algunos ya los recogí al tratar otro tema, pero pienso que aquí tienen más sentido, por lo que los repito).

Durante siglos, las Iglesias cristianas han aceptado la esclavitud y la sumisión de unas personas a otras por causa del color de su piel o de su sexo, justificándose en afirmaciones de la Escritura, que en estos temas solo da testimonio de las costumbres de la época en que se redactaron sus textos, pero no es vinculante, ya que hay una evolución en el pensamiento bíblico y, si se lee en conjunto, afirma lo contrario: la igual dignidad de todos los seres humanos.

Por mucho tiempo los cristianos han vivido una espiritualidad que acentuaba excesivamente la renuncia, la mortificación y el sufrimiento, basándose en una traducción incorrecta de la Biblia. 

Efectivamente, en la Vulgata latina se lee esta petición de Jesús al inicio del evangelio de Marcos (1,15): «Paenitemini et credite evangelio», que literalmente significa: ‘Haced penitencia y creed en el evangelio’. Pero hoy sabemos que el original griego «Metanoeite kai pisteuete en tō euangeliō» hay que traducirlo por ‘Convertíos y creed en el evangelio’. Sin duda, la traducción de «metanoia» por «penitentia» en este y en otros textos de la Biblia ha marcado negativamente la vida de muchos creyentes.

Lo más triste es que estos errores del pasado se siguen repitiendo en algunos grupos. Los «fundamentalistas» piensan que les basta con lo que dice la Biblia «al pie de la letra». Afirman que no necesitan de interpretaciones ni de estudios, que consideran demasiado racionalistas.

A quienes interpretan los textos en su contexto histórico, socio-cultural y literario, los acusan de hacer teología «liberal» y de desacralizar la Biblia. Ellos prefieren una lectura «literal» del texto y dicen que les basta la fe para entenderlo. En medio de la confusión contemporánea, buscan seguridades que muchas veces desembocan en posturas rígidas e intransigentes.

Basados en este tipo de lecturas, hay grupos que usan versículos sacados de contexto con los que respaldar prácticas o doctrinas preconcebidas. 

Así justifican sus prejuicios anticatólicos, obligan a sus fieles a pagar el diez por ciento de todas sus ganancias e incluso se dan casos de personas que no quieren hacer uso de la quimioterapia o de otros remedios médicos, porque piensan que con la fe pueden vencer la enfermedad.

Hay quienes prohíben las transfusiones de sangre, basándose en este texto: «Si alguno come sangre yo lo exterminaré, porque la vida de la carne está en la sangre» (Lev 17,10-11). Aparte de que los autores bíblicos no podían ni imaginar que se pudiera hacer una transfusión de sangre, las normativas alimenticias solo testimonian las costumbres de una época, pero no sirven para hoy, a pesar de que se presenten como órdenes de Dios.

Otros no toman café ni tabaco, porque Jesús rechazó el vino con mirra que le ofrecieron cuando estaba en la cruz (Mc 15,23) y consideran que todos los estimulantes deben ser rechazados.

Algunos no comen carne de cerdo o no beben vino o piden a sus mujeres que vayan siempre con un velo en la cabeza por motivos similares.

Otros, interpretando supuestos cálculos del libro de Daniel y del libro del Apocalipsis, aterrorizan a los fieles con amenazas sobre el próximo fin del mundo y los terribles castigos que sufrirán los que no sean de su grupo.

En Estados Unidos tuvo mucha repercusión mediática la muerte del pastor Jamie Coots, ministro en Middlesboro (Kentucky). En un servicio religioso, el 17 de Febrero de 2014, sacó una serpiente cascabel de un recipiente (parece que ya lo había hecho en otras ocasiones) afirmando que los verdaderos creyentes no deben temerlas, ya que el evangelio dice que, aunque les muerdan, no les harán daño (Mc 16,18). El caso es que en esa ocasión la serpiente le mordió y él se negó a recibir asistencia médica, falleciendo una hora después en presencia de toda la feligresía, que quedó desconcertada.

Hace algunos años, los medios de comunicación de Corea se hicieron eco de la muerte de tres jóvenes que acudían al culto que oficiaba la pastora Yun Hae Kyung en Samgak. Al llegar junto a un río desbordado a causa de las lluvias torrenciales, recordaron el texto que habla de Jesús y Pedro que caminaron sobre las aguas (Mt 14,22-33) y, llenas de fe, se dispusieron a emularlos. Los periódicos no cristianos aprovecharon la ocasión para publicar artículos con los siguientes titulares: «El Dios de los cristianos no pudo salvarlas» y «¿Por qué el Dios cristiano no escuchó sus oraciones llenas de fe?».

Estos comportamientos y otros similares son el fruto de una lectura incorrecta de los textos de la Biblia. De ahí la importancia de aprender a interpretar bien su mensaje. Nos puede parecer extraño, pero estas cosas son más comunes de lo que creemos. 

Ciertamente, esta no es la postura de las Iglesias protestantes históricas ni de la Iglesia católica, tal como podemos comprobar en numerosos documentos. (Otra cosa es que muchos católicos los desconozcan). 

Mañana, si Dios quiere, hablaremos de la propuesta católica a la hora de leer la Biblia.

1 comentario:

  1. Gracias Padre, porque para entender las Escrituras necesitamos a la Iglesia y tener un corazón abierto, es muy importante estar bien formados para crecer en sabiduría.
    Conchita

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