Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 21 de enero de 2016

Curso de Biblia 2016. 7- ¿Cómo leer la Biblia?


Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
7. ¿Cómo leer la Biblia?

Ayer hablamos del largo proceso de redacción y transmisión de los libros de la Biblia. Hoy comenzamos una serie de entradas en los que daremos claves para leerlos con provecho.

Cuando hablamos de la Biblia, no podemos ignorar lo que muchos nos recuerdan continuamente: sus libros contienen contradicciones internas, relatos de comportamientos inmorales, normas absurdas y narraciones de gran crueldad. ¿A qué se debe esto?, ¿cómo interpretar correctamente esos textos? 

También hay quienes afirman que lo que el Génesis dice sobre la creación del hombre y del mundo es incompatible con lo que enseñan las ciencias. ¿Eso es realmente así? Intentaré responder a estas preguntas y otras similares en las siguientes páginas.

Antes de seguir adelante, debemos recordar que no puede haber contradicción entre la Biblia y las ciencias, ya que la verdad es una sola y proviene del único Creador de todo. 

Si surgen discrepancias, es porque no entendemos bien la Biblia o porque no comprendemos bien las ciencias. 

Es importante que tengamos presente que hablan un lenguaje distinto y se preocupan de cuestiones distintas, pero no hay una oposición real entre ellas.

La Biblia no es un tratado de historia ni de ciencias de la naturaleza, sino que recoge la experiencia religiosa de un pueblo e intenta dar una respuesta creyente a las preguntas fundamentales del ser humano: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿adónde vamos?, ¿qué debemos hacer para ser felices? 

Además, ofrece una interpretación religiosa de los acontecimientos de la historia, no quedándose en los meros hechos, sino buscando su significado más profundo a la luz de la fe.

Los autores bíblicos exponen una doctrina religiosa usando el lenguaje de su época y de su cultura. Es natural que también se sirvan de las concepciones científicas y de los conocimientos históricos de su ambiente. 

Lo realmente importante no es su lenguaje particular ni sus ideas científicas, sino el mensaje que transmiten sirviéndose de esos medios. 

El problema es que algunos se quedan con el envoltorio y no son capaces de descubrir el contenido.

Hay que tener paciencia para acostumbrarse a la manera bíblica de hablar. Como veremos más adelante, unos textos iluminan a otros, por lo que, a medida que los vamos leyendo, se nos van haciendo más sencillos de entender. 

Aunque no sea una tarea fácil, no deberíamos renunciar a intentarla; solo así tendremos la suficiente formación para poder «dar razón de nuestra esperanza a los que nos lo pidan» (1Pe 3,15).

1 comentario:

  1. Que hermoso, Padre Eduardo! Gracias por éstas enseñanzas que nos ilustran acerca de nuestra fe, de una manera sencilla y agradable! Un saludo afectuoso desde México!

    ResponderEliminar