Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 28 de enero de 2016

Curso de Biblia 2016. 11- Lectura creyente de la Escritura



Curso de introducción a la lectura de la Biblia 2016
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
11. Lectura creyente de la Escritura

Se puede hacer una lectura literaria de la Biblia, buscando en ella la herencia cultural del antiguo Israel. No solo es posible, sino deseable para descubrir la gran riqueza y variedad de sus contenidos. Pero esto no es suficiente para un creyente, para alguien que dice con el corazón: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero» (Sal 119 [118],105).

Los estudios de crítica textual, literaria e histórica son absolutamente necesarios para conocer el proceso de redacción de los libros bíblicos y el mensaje que querían transmitir sus autores, pero no bastan. 

Para que la Palabra de Dios siga manifestándose «viva y eficaz» (Heb 4,12), no debemos olvidar que estamos ante textos inspirados, escritos y transmitidos en el seno de una comunidad creyente, que les da su sentido pleno y para la que siguen siendo actuales. 

Por eso, para terminar estas reflexiones introductorias sobre la lectura de la Biblia y pasar a otro tema, quiero hacer dos observaciones prácticas: 

La primera es sobre la actitud correcta a la hora de leer la Biblia. 

En un texto de difícil interpretación, Jesús afirma que hay muchos que no entienden porque les falta sencillez y deseos de aprender, porque están aferrados a sus prejuicios y no se abren al mensaje de la salvación: «[A los de fuera] les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Se cumple en ellos de lleno la profecía de Isaías [6,9-10]: “Por mucho que oigan no entenderán, por mucho que miren no verán”» (Mt 13,13-14). 

El texto de Isaías es irónico y describe la actitud de los contemporáneos del profeta, a los que no les interesa lo que aquel pueda decirles. 

Palabras similares las encontramos en otros contextos: «El Señor no os ha dado inteligencia para entender, ni ojos para ver, ni oídos para escuchar» (Dt 29,4); «Escucha, pueblo necio y sin juicio, que tiene ojos y no ve, tiene oídos y no oye» (Jer 5,21); «Tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen; porque son una casa rebelde» (Ez 12,2); etc. 

Estas citas nos hacen descubrir que hay una dificultad añadida a la hora de entender los textos de la Biblia: la falta de la disposición adecuada, tal como también recuerda Jesús: «Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla» (Mt 11,25).

La segunda observación se refiere a nuestra disposición para que la lectura de la Biblia influya en nuestra vida. 

Con la Sagrada Escritura sucede como con las composiciones musicales. Una partitura solo se convierte en música cuando es interpretada por una o varias personas que cantan o hacen sonar instrumentos. 

Lo mismo pasa con la Biblia, que se convierte en Palabra de Dios cuando es leída con fe y llevada a la vida por quienes la leen. 

Jesús pone el ejemplo del que encuentra un tesoro escondido en el campo y vende todo para poder adquirirlo. 

El mejor acercamiento a la Escritura es el que nos hace tomar opciones claras y decididas para poder hacernos con el tesoro.

3 comentarios:

  1. Mil gracias P. Eduardo por todas sus ensenanzas y por la forma sencilla y clara con que nos esta llevando en este curso para entender mejor la palabra Divina. Dios lo bendiga siempre.

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  2. Me encanto !!!se aprende !! ya lo creo que se aprende !!

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  3. gracias por sus textos asi aprendemos mas y saber como leer la biblia.. le queria hacer una pregunta soy aspirante de las carmelitas descalzas estoy en entrevista pero me dejaron una tarea de lectio divina del evagenlio de san marcos.. como lo puedo hacer????

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