Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 16 de mayo de 2015

Yo estoy con vosotros todos los días (segunda parte)


Ayer hablamos del tiempo de la promesa: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Nos hemos detenido en el «todos los días hasta el fin del mundo».Un poco antes encontramos el contenido de la promesa: «He aquí que yo estoy con vosotros».

En esta realidad temporal, histórica, confusa, ambigua, en la que nos encontramos, en la que tenemos experiencias positivas y negativas, momentos de gozo y de dolor, Jesús nos asegura su presencia junto a nosotros. 

Él garantiza su presencia, no cuando las cosas estén mejor, cuando estemos plenamente convertidos, en un mundo ideal, ya hecho y terminado, sino en este mundo concreto, en crecimiento, lleno de confusiones y de ambigüedades. Jesús promete su presencia «todos los días». Por lo tanto, en ningún momento, ni en los más terribles, nos deja solos. Incluso cuando no percibimos su presencia, él también está junto a nosotros.

En numerosos textos del Antiguo y del Nuevo Testamento encontramos afirmaciones parecidas. Por ejemplo, Dios dijo a Moisés: «He aquí que yo estoy contigo» (Ex 3,12-14). La promesa a Josué es similar: «Yo estaré contigo como estuve con Moisés» (Jos 1,5-9). La Alianza es la continua promesa de Dios que quiere estar con su pueblo. La podríamos resumir en la siguiente afirmación: «Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo» (Lev 16,12; cf. Gén 17,7; Ex 6,7; Jer 7,23; 2Cor 6,16).

Estas palabras resumen toda la experiencia de Israel y también todo el evangelio de san Mateo, hasta el punto de que, al inicio del mismo, encontramos la siguiente profecía: «La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros» (1,23). Poco antes, el ángel había dicho «le pondrás por nombre Jesús, porque salvará al pueblo de los pecados» (1,21). 

Si Mateo, aun sabiendo que el nombre del hijo de María es Jesús, recuerda al inicio de su evangelio la profecía del nombre del mesías (Dios-con-nosotros) es para ponerlo en paralelo con la promesa de Jesús al final del mismo (Yo estoy con vosotros), realizando una inclusión (una idea fundamental que se repite al inicio y al final de un texto, dándole unidad). Todo el evangelio narra que Jesús es el Dios con nosotros, la manifestación y la presencia amorosa de Dios entre los hombres, desde su encarnación hasta el fin del mundo.

Hemos visto el tiempo y el contenido de la promesa. Mañana, si Dios quiere, hablaremos de los destinatarios: «Yo estoy con vosotros». 

2 comentarios:

  1. Yo, lo sè, sé que Dios está siempre a mi lado, pero aun asi, en tantos dias de sufrimiento, ¿Por que me cuesta tanto verlo? Hay tantos dias de oscuridad, Yo es que Él esta detras de esas nubes negras, pero ¡¡Cuanto tarda a veces en salir el sol!! Fina.

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  2. Gracias. Hermosa y positiva reflexión. Es un gozo para el alma meditarlo....M.Jose.

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