Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 15 de mayo de 2015

Yo estoy con vosotros todos los días (primera parte)


Las últimas líneas del evangelio según san Mateo relatan la ascensión del Señor, con unas peculiaridades propias, que son la clave de todo su evangelio. Después de la predicación, muerte y resurrección, el Señor se despide de los suyos, enviándolos para que continúen su obra, que debe prolongarse hasta el final de los tiempos:


«Los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verlo le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,16-20). 

Detengámonos para estudiar el significado de las últimas palabras. El evangelio termina con la afirmación de Jesús: «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». 

La expresión «hasta el fin del mundo» se encuentra en otras escenas del evangelio de Mateo, como cuando los discípulos preguntan a Jesús sobre la destrucción del templo: «¿Cuándo ocurrirá esto y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?» (24,3). En este caso, el fin del mundo, la consumación de nuestra vida y de nuestra historia, del correr del tiempo, coincide con la Parusía del Señor, con su retorno glorioso.

Las mismas palabras aparecen en dos parábolas: 

En la de la cizaña mezclada con el trigo bueno, Jesús dice que, en nuestro tiempo, él siembra la semilla buena, que crece en medio de contradicciones y dificultades (la cizaña, precisamente). Nosotros desearíamos experimentar solo el bien, eliminando de nuestras vidas todo lo negativo, pero no está en nuestras manos. Solo cuando llegue la siega, el fin del mundo, desaparecerá la cizaña (13,39). 

Lo mismo indica la parábola de la red, que recoge peces de toda clase. En nuestra existencia cotidiana, vivimos una experiencia de mezcla y convivencia entre lo bueno y lo malo, tanto en nuestro ambiente exterior como dentro de nosotros. En esta vida mortal, no se nos concede vivir en una sociedad formada solo por buenos, sin dificultades ni contradicciones. Esta situación solo terminará al fin del mundo (19,34).

Las palabras que hemos analizado se refieren al tiempo de la promesa: «todos los días, hasta el fin del mundo». Esta expresión nos indica que mientras dure el sucederse del tiempo, nuestra vida está marcada por la mezcla del bien y del mal, de la luz y de la oscuridad. Solo al final será la claridad plena.

Nos queda por ver el contenido y los destinatarios de la promesa. De eso hablaremos en las próximas entradas.

1 comentario:

  1. ¡¡¡ ALELUYA ! ¡ ALELUYA ! ¡ ALELUYA...!!!

    ¡¡¡ SON DIAMANTINO ...! ¡ AMADO DIOS ...!

    ¡ ABRASÁNDOME EN TU LUZ ...!!!

    SONETOS ALEJANDRINOS


    i



    ¡¡¡ ALELUYA ! ¡ ALELUYA ! ¡ ALELUYA ...! ¡ RESURRECCIÓN ...!

    ¡¡¡ TU RESURRECCIÓN ...MI RESURRECCIÓN ... AMADO DIOS ...

    ABRASÁNDOME ¡ VIDA ! EN TU LUZ ...! ..................................


    ¡¡¡ DIOS MEDIANTE MAÑANA LO ESCRIBO ENTERO EN MI MURO .

    ¡¡¡ DIOS AMOR Y MI BERNABÉ AMOR ME LO INSPIRARON EL 7

    DE ABRIL DE ..ABRIL DE 1985 ...


    SERÍA MUY LARGO SI ESCRIBO POR QUÉ LO COMENCÉ AQUÍ ¡ HOY ...!

    ¡¡¡ DIOS DIRÁ ...!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡ CREO QUE ESTÁ CLARO ...!!!!!!

    ResponderEliminar