Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 29 de mayo de 2015

Los profetas: Dios es uno, santo y misericordioso


La monarquía se establece en Israel poco antes del 1.000 a. C. La unidad social y política permite un reforzamiento del Yahvismo como fe de todo el pueblo, defendida por el rey; con un único templo, el de la capital.

El contacto con los pueblos vecinos y las alianzas de los reyes por medio de matrimonios con princesas extranjeras conllevó, también, un sincretismo religioso y la tolerancia del politeísmo, ya que las nuevas esposas traían consigo sus dioses, sus cultos y sus sacerdotes. 

El profetismo surge en este contexto: 1- como iluminación y correctivo del poder real y 2- como purificación de la idea de Dios, defensa de su unicidad y acusación de las traiciones de la alianza. 

Los profetas son llamados por Dios para hablar en su nombre al rey y al pueblo. YHWH (Yavé) se les manifiesta como el Dios de los Patriarcas y de Moisés, que recuerda su alianza con Abrahán y su familia y con Moisés y su pueblo, que profundiza en la revelación de su identidad y que denuncia los pecados del pueblo para ayudarle a encontrar la vida.

Elías, el gran defensor de la unicidad de Dios en el s. IX a. C., experimenta la continuidad de la revelación de Dios, junto con su absoluta novedad. En la cueva del Sinaí tiene una experiencia similar a la de Moisés, al mismo tiempo que totalmente distinta: Dios no se le manifiesta en los fenómenos cósmicos, grandiosos, sino en la suavidad de la brisa. YHWH «pasa» junto a él, actúa, habla, pero permanece escondido, sin rostro ni figura, misterioso, inasible e incomprensible (1Re 19,8-14). Dios se separa de los grandes fenómenos cósmicos, con los que la gente sencilla le confundía. Estos no son dioses ni fuerzas divinas, sino que están a su servicio.

De la monolatría al monoteísmo. Los profetas denuncian el sincretismo, la adoración de los dioses falsos y anuncian a YHWH como el único Dios. Desde Elías (1Re 18,17-40) se insiste en que la inconsistencia de los ídolos se manifiesta en su ineficacia (ver Is 40,18-23; 41,21-24; 44,6-11; etc.). Al contrario de YHWH, que actuó en la historia de Israel, salvando continuamente al pueblo. Incluso las victorias de los otros pueblos son interpretadas como castigo de Dios, que puede actuar en todos los lugares y en todos los tiempos porque es el único creador de todo (Is 40,18-28; 44,6-11). 

De ser el único Dios al que debe adorar Israel (Dt 6,4-15: «No sigas a los dioses de las naciones vecinas...») pasa a ser entendido como el único Dios en absoluto: «Reconoce que YHWH es Dios allá arriba en los cielos y acá abajo en la tierra, y de que no hay otro» (Dt 4,32-40). El único creador es el único Dios (Is 40,28).

YHWH es misericordioso: Padre. En las religiones orientales se hablaba de Dios como Padre en un sentido natural, porque se veía una continuidad entre los hombres y los dioses. Pero Israel sabe que Dios es trascendente, inalcanzable. No lo llamará Padre porque engendra hijos, sino porque libremente elige a Israel como hijo. Es una paternidad de alianza (Os 11,1; Jer 31,9; Sal 103,13; Is 63,15). 

Dios manifiesta primero su distancia, porque para establecerse una relación hay que aceptar y respetar la diferenciación. Cuando Israel comprende que no es ni puede llegar a ser Dios, YHWH se le manifiesta como Padre que le acoge por gracia en su familia. 

YHWH es misericordioso: Esposo. La relación entre Dios y su pueblo que, desde el Éxodo, se manifestaba en términos jurídicos, de alianza (pacto entre reyes o pueblos), es expresado por los profetas en términos más personales, de relación amorosa entre esposos. 

Oseas en el s. VIII a. C. utiliza su propia historia para hablar de la relación de Dios con su pueblo. Casado con una mujer que lo abandona y se prostituye, mantiene su amor por ella y la perdona, dispuesto siempre a comenzar de nuevo. A partir de él, todos los profetas posteriores usarán y profundizarán la imagen.

Conclusión. De estos temas de predicación profética, se va deduciendo que YHWH es trascendente, inabarcable e incomprensible para el hombre; pero no es impasible o lejano, sino que, libre y voluntariamente, por amor, sale de sí y se encuentra con el pueblo, se da a él y sufre con él.

1 comentario:

  1. ¡¡¡ BENDITÍSIMOS DÍAS , PADRE EDUARDO SANZ DE MIGUEL ...!!!!!!!!!!!

    ¡¡¡ MAGNÍFICO ...! ¡ MARAVILLOSO ... ! ¡ CUÁNTOS LATIDOS ...

    IMÁGENES ... ¡ TODO ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡ PADRE ! ¡ DIOS SABE BIEN

    QUE NO LE PUEDO RESPONDER SIEMPRE ... PERO DIOS SABE MUY

    BIEN ¡ CÓMO LO LEO ...!!!!!!!!!!!

    ¡¡¡ DIOS INCESANTEMENTE DANDO A LUZ ...!!!!!!!!!!!!!!!

    ¡¡¡ DIOS SABE MUY BIEN ... Y USTED LO SABE TAMBIÉN CÓMO ME

    APASIONA TODO RESPLANDOR TAN CLARO ... Y SIEMPRE TAN

    AGUDO TAN HONDO ... QUE NOS REGALA ¡ UNO CON DIOS

    HUMILDEMENTE ... ! SENCILLAMENTE DERRAMANDO BONDAD ...

    GENEROSIDAD POR DOQUIER ... ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ¡ PADRE ...! ¡ GRACIAS ETERNAS INFINITAS A DIOS UNO Y

    TRINO Y A USTED ... !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ¡¡¡ DIOS LO BENDICE INCESANTEMENTE ... !

    ¡ NO HAY DUDA ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    CON MI ORACIÓN ... POR SUS INTENCIONES ...



    DE TODO CORAZÓN


    ALBA UNA CON BERNABÉ

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