Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 30 de marzo de 2015

La fecha de la Última Cena


Como vimos el jueves pasado, según san Marcos, Mateo y Lucas, la cena de despedida tuvo lugar el jueves en que se celebraba la vigilia del día de Pascua, por lo que fue una verdadera cena pascual y Jesús murió y fue sepultado el mismo día de la Pascua, que ese año cayó en viernes.


Según san Juan, sin embargo, ese año la Pascua cayó en sábado, por lo que Jesús murió el día de la vigilia (el viernes), precisamente a la misma hora en que se sacrificaban los corderos. En ese caso, la cena del jueves fue un anticipo de la Pascua, pero no fue una cena pascual, hablando con propiedad.

Esta aparente contradicción temporal parecía insuperable hasta que se descubrieron los documentos de Qumram. Allí apareció el calendario que seguía la comunidad de los esenios, con el año dividido en cuatro trimestres, compuesto cada uno de dos meses de 30 días y uno de 31, en el que las fiestas anuales caían siempre en los mismos días de la semana. En concreto, el inicio del año y la Pascua caían siempre en miércoles.

Estudios posteriores han demostrado que otros grupos judíos (especialmente fuera de Jerusalén) también usaban este calendario, que había sido el habitual hasta que las clases dirigentes asumieron un cómputo distinto. 


Jesús pudo celebrar una cena pascual con este calendario. Eso explicaría por qué algunos textos cristianos muy antiguos dicen que la Última Cena y la traición de Judas tuvieron lugar el miércoles y con este dato se justificaba desde finales del s. I el ayuno cristiano los miércoles (en memoria de la traición) y los viernes (en memoria de la muerte).

También explicaría que en los textos evangélicos no se haga ninguna referencia a la presencia del cordero ni a otros elementos específicos de la cena pascual en la Última Cena, ya que Jesús mismo es el Cordero.

Por último, daría el tiempo necesario para situar los distintos movimientos que narran los evangelios entre la detención del Señor y su muerte, que no caben si se concentran solo en la noche del jueves y la mañana del viernes: traslado de Jesús a las casas de Anás y Caifás, dos juicios judíos, burlas de las autoridades judías, entrega a Pilato, traslado a la casa de Herodes, regreso al pretorio y juicio romano, flagelación, burlas de los soldados, desplazamiento al Gólgota y crucifixión.

De todas formas, esta cronología tampoco aclara todos los puntos. Incluso algunos historiadores alargan durante unos meses los acontecimientos que los evangelistas reúnen en una semana. 

Según esta propuesta, la entrada triunfal en Jerusalén no habría tenido lugar durante las fiestas de Pascua, sino durante las fiestas de las Tiendas o de los Tabernáculos, que se celebraban en septiembre y en las que se hacían procesiones con ramos de palmas, que se llevaban desde la zona de Jericó, tal como mandaba la Escritura y se sigue haciendo hasta el presente: «El primer día [de la fiesta de los Tabernáculos] tomaréis ramos de palmera, ramas de árboles frondosos y sauces del río…» (Lev 23,40); «Salid al monte y traed ramas de olivo, de pino, de mirto, de palmera…» (Neh 8,15).

Esto explicaría algunos datos, como que Juan no sitúe la purificación del templo en el contexto de la Semana Santa, sino mucho antes (Jn 2,13-22) y que también presente como sucedida varias semanas antes de la Pascua la reunión del Sanedrín en la que decidieron dar muerte Jesús (Jn 11,47-50), así como las numerosas disputas con las autoridades antes del desenlace definitivo y las idas y venidas de Jesús a Jerusalén. Pero esa hipótesis tampoco aclara todos los puntos oscuros.

Independientemente de los momentos exactos en los que tuvieron lugar la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén, las unciones en Betania, la Última Cena, los juicios contra Jesús y su crucifixión, está claro que los evangelistas ponen todos estos acontecimientos en el contexto de la Pascua judía. Y que es a la luz de la Pascua como deber ser interpretados. Por eso, mañana hablaremos del significado de la Pascua en la Biblia.

1 comentario:

  1. TIENE RAZON QUE EN DOS DIAS NO PUEDEN PASAR TANTAS COSAS
    PARA MI SI FUERON MAS DIAS EL TORMENTO FUE MAS GRANDE PARA JESUS Y PARA LA VIRGEN Y 'COMO SE LO PASARIAN LOS APOSTOLES Y LAS MUJERES QUE LO SEGIAN ' ANA MARIA

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