Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 24 de marzo de 2015

Curso bíblico: 69. Libros poéticos y sapienciales


Aunque muchos textos de la Biblia fueron escritos en verso (la mayoría de los textos proféticos, por ejemplo, así como numerosos himnos recogidos en los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento), hablando con propiedad los libros «poéticos» son tres: Salmos, Cantar de los Cantares y el libro de las Lamentaciones, del que ya hemos hablado en el bloque profético.

Los libros «sapienciales» en sentido estricto son cinco: Job, Proverbios, Eclesiastés (o Sirácide), Sabiduría y Eclesiástico (o Qohelet). 

Pero la lista se puede alargar hasta once, ya que hay que añadir a los anteriores los libros de Jonás y de Baruc, así como los rollos de Ruth, Tobías, Judit y Ester, aunque estén recogidos en otros bloques (los dos primeros en el profético y los otros cuatro en el histórico).

Los libros sapienciales no hablan de conocimientos teóricos, sino de una sabiduría práctica, que consiste en el arte de vivir rectamente, practicando las virtudes y huyendo de los vicios. 

También son llamados «didácticos», ya que fueron escritos por los sabios de Israel para enseñar a los israelitas (especialmente a los jóvenes) cómo comportarse a la luz de las enseñanzas de la Torá (la Ley).

En la Biblia, la «sabiduría» (en hebreo «hokmá» y en griego «sofía») hace referencia al arte de vivir bien para de ser feliz y también a la capacidad de elegir correctamente, de saber distinguir entre el bien y el mal. Por lo tanto, la «sabiduría» tiene que ver con la habilidad para moverse en la vida con prudencia y moralidad. 

En último término, la sabiduría se identifica con «el temor del Señor», que es la confianza en él y el respeto ante su grandeza: «El principio de la sabiduría es el temor de Dios» (Prov 1,7); «En el temor del Señor está la sabiduría; en apartarse del mal, la inteligencia» (Job 28,28).

La sabiduría proviene, en primer lugar, de Dios, a quien pertenece porque él es el creador, la fuente de toda vida (Jer 10,12). Los seres humanos la encuentran con dificultad (Job 28), por eso tienen que pedirla a Dios, que la concede a quienes la suplican con humildad, como hizo con Salomón (1 Re 3,1-15; Sab 9,1-12).

La sabiduría proviene, en segundo lugar, de la experiencia y de la reflexión. El sabio extrae lecciones de lo que observa en los ciclos de la naturaleza (los astros, las estaciones, las plantas, los animales) y en el comportamiento de los seres humanos (cf. Prov 24,32). 

Son sabios los que hacen bien su trabajo, como los artistas y los artesanos, que están inspirados por el Espíritu de Dios (Ex 31,1-11; 36,1-2.8). También son sabios los que hablan bien (Prov 10,31), los escribas (Eclo 38,24-39,11) y los maestros que transmiten sus conocimientos a los jóvenes (Eclo 24,32-34). 

El rey Salomón es el modelo del verdadero sabio. La tradición le atribuye muchos proverbios y le considera autor de cuatro libros: Proverbios, Cantar de los Cantares, Eclesiastés y Sabiduría. 

Aunque hubo personas que cultivaron la sabiduría en todos los momentos de la historia de Israel, hablando con propiedad la época de los sabios y de los libros sapienciales comienza cuando desaparecen los profetas. 

A diferencia de los profetas, que transmitían mensajes recibidos directamente de Dios, los sabios formulan sus enseñanzas a partir de la reflexión y del estudio de los textos antiguos.

En los últimos escritos de la Biblia, la sabiduría divina adquiere rasgos personales y se identifica con una mujer, es como una hija de Dios (Prov 8,22-31) que se identifica con su Palabra y con la Ley que Dios dio a Israel (Dt 4,5-8; Eclo 24,3-8.23). 

Por eso el Nuevo testamento identifica la Sabiduría de Dios con Jesús, el único que enseña el camino de la verdadera felicidad y da sentido completo a la vida humana. 

Una Sabiduría que no es fruto de especulaciones humanas, sino don de Dios: «Hablamos de una Sabiduría divina, misteriosa, escondida; una Sabiduría que Dios destinó para nuestra gloria antes de los siglos... Lo que el ojo no vio, ni el oído oyó, ni al hombre se le ocurrió pensar que Dios podía tener preparado para los que lo aman» (1Cor 2,7ss); «Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos... pero que es fuerza de Dios y Sabiduría de Dios» (1Cor 1,23-24). 

12 comentarios:

  1. Gracias Padre Eduardo
    Aprendí algo nuevo.
    No sabía que el autor de la Sabiduría y los otros tres libros; eran El Rey Salomón.
    Apropósito ayer estuve viendo la película de el Rey Salomón; solo víde una parte pero es verdad muy sabio...
    Bendiciónes Padre.......

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  2. Gracias Padre Eduardo
    Aprendí algo nuevo.
    No sabía que el autor de la Sabiduría y los otros tres libros; eran El Rey Salomón.
    Apropósito ayer estuve viendo la película de el Rey Salomón; solo víde una parte pero es verdad muy sabio...
    Bendiciónes Padre.......

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  3. " .......................................................................................... CRISTO CRUCIFICADO , QUE ES ESCÁNDALO PARA LOS JUDÍOS Y LOCURA

    PARA LOS PAGANOS ... PERO QUE ES FUERZA DE DIOS Y SABIDURÍA

    DE DIOS ...... "


    ¡¡¡ GRACIAS ETERNAS INFINITAS ¡ PADRE ,,, ! POR TODOS ESTOS

    LATIDOS ...! ¡ AMÉN ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  4. San pascual nunca estudio y dicen que ablaba con los teologos
    La sabiduria de Dios viene por medio de la oracion Ana Maria

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  5. Magnífico artículo.
    La sabiduría proviene de Dios, de la experiencia y de la reflexión. Me gusta mucho el planteamiento que haces apoyándote en la misma Biblia. Englobas las fuentes de conocimiento que son, para mí, esenciales: el mismo Dios, la observación y experiencia propia, la reflexión, es decir, la razón y la interpretación. Tres fuentes de conocimiento y sabiduría que, con frecuencia, se han presentado como incompatibles pero que, en realidad, son complementarias. Y no puede ser de otra manera: Dios y su creación no pueden ser incompatibles; aunque a veces así nos lo parezca.

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  6. Por otra parte, me gusta mucho ese pesimismo o realismo (según lo veamos) que encontramos en algunos libros sapienciales. De hecho, la experiencia y la reflexión van unidas, inevitablemente, a cierto desengaño que nos hace más fuertes y más "reales".
    Tienen también puntos de contacto y un tono similar a veces con los estoicos y con Schopenhauer. En este sentido, recomiendo una obra suya que es fácil de leer: "Aforismos sobre el arte de saber vivir". Cuando la descubrí hace algunos años, me sentí profundamente entendida y acompañada; además, entendí algunas cosas sobre la naturaleza humana, las reacciones y el comportamiento de los demás o aspectos del funcionamiento del mundo que antes no entendía. http://libros.fnac.es/a689296/Arthur-Schopenhauer-Aforismos-sobre-el-arte-de-saber-vivir;
    http://www.solodelibros.es/19/12/2012/aforismos-sobre-el-arte-de-vivir-arthur-schopenhauer/

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  7. Padre Eduardo... muchas gracias por publicación del Curso Bíblico es de mucho fruto...
    Quisiera saber si seguirá publicando las enseñanzas
    Gracias y bendiciones.

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    1. Mi intención es seguirlo próximamente.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    3. Gracias Padre, lo esperamos.... bendiciones!!!

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  8. Padre Eduardo, queria saber lo siguiente ¿ Cuales son los libros poeticos del Nuevo Testamento? Es una tarea para mi hijo que esta en sexto grado. Gracias

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    1. La respuesta está en esta entrada. Basta con leerla y la encontrará en seguida.

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