Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 21 de marzo de 2015

Curso bíblico: 67. Libros históricos (y 3): Narraciones historiadas


Estos libritos son relatos que intentan transmitir enseñanzas religiosas. Una especie de novelas históricas con moraleja. Hablando con propiedad, son libros sapienciales, pero la tradición los ha considerado parte de los libros históricos.

Ofrecen algunos datos cronológicos y geográficos, pero usados con mucha libertad, por lo que a veces recogen costumbres o instituciones de una época como si pertenecieran a otras (como muchas de las obras de arte de nuestros museos, que presentan escenas bíblicas en escenarios europeos o que visten a los personajes según la moda de la época de los artistas).

Libro de Rut. La redacción final se puede situar en el s. V a. C., aunque parece que reescribe un relato mucho más antiguo. Cuenta la historia de Noemí, su esposo y sus dos hijos, que tuvieron que emigrar de la tierra de Canaán a la de Moab  «en el tiempo en que gobernaban los jueces» (1,1). Allí los jóvenes se casaron con dos mujeres del lugar. Con el tiempo murieron el padre y los hijos, quedando solas la madre y las nueras. Una de ellas regresó con su familia de origen, pero Ruth no abandonó a su suegra y se trasladó con ella a Belén. Allí se casó con Booz y terminó siendo bisabuela del rey David. 

El libro se redacta en un momento en que los judíos han regresado del destierro a su patria y deciden prohibir los matrimonios de judíos con extranjeros (Esd 9-10, Neh 13,1-3.23-27). El libro de Ruth recuerda que en el pasado no fue siempre así, y que Dios no ama y protege solo a los israelitas que viven dentro de los límites de la tierra prometida, sino que acoge a todos los que lo buscan adondequiera que se encuentren, también a los extranjeros que confían en él. 

Libro de Tobías. Solo se conservan traducciones griegas (que varían entre sí) y algunos fragmentos hebreos del texto original. No existe una tradición sobre su autor ni en el texto se encuentran indicios para identificarlo. El autor conoce la literatura sapiencial babilonia y usa fórmulas de oración y una manera de escribir que también se encuentran en los libros de la Sabiduría y Eclesiástico. Además, da por supuesto que los judíos regresarán a su patria desde el destierro (14,5) y habla también de la destrucción de Nínive (14,15), por lo que puede ser datado entre el s. V y el s. II a. C. El libro habla de los sufrimientos de Tobit y Sara y su fidelidad a Dios en medio de las dificultades. Al final, Tobías (el hijo de Tobit), guiado por el ángel Rafael, solucionará los problemas de su padre y se casará felizmente con Sara. 

La finalidad del libro es probar que se puede servir al Dios verdadero también fuera de Palestina, en la «diáspora». Quizás como respuesta a los judíos que regresaron a su patria después del Exilio y querían exigir a todos sus paisanos que hicieran lo mismo. Además, presenta lecciones sobre la vida matrimonial y sobre la confianza en Dios, que permite que los justos sufran pruebas, pero no los abandona y recompensa a los que perseveran en su servicio.

Libro de Judit. El libro fue escrito originalmente en hebreo o arameo, pero solo se conservan versiones en griego y antiguos comentarios en hebreo. Aunque el libro se sitúa en tiempos de Nabucodonosor y de la conquista de Tierra Santa por parte de los babilonios, los nombres, las costumbres e incluso la descripción de las armas pertenece a los periodos de los persas y de los griegos. La importancia que tienen en el texto las minuciosas observancias rituales y la devoción hacia Jerusalén, el templo y el sacerdocio parecen indicar que fue escrito en el s. II o en el s. I a. C., para dar ánimos con un ejemplo del pasado a los que se resistían al dominio de los helenistas. 

El libro cuenta las persecuciones de los paganos contra los judíos y asegura que nadie podrá destruir a Israel mientras el pueblo sea fiel a Dios (5,20), pues YHWH lo protegerá y estará con él (5,21). El libro cuenta cómo Dios salvó a su pueblo de un ejército poderoso con la ayuda de Judit, una mujer débil, pero piadosa y astuta, que mató al general Holofernes, que había sido enviado por Nabucodonosor para destruir Jerusalén. El nombre Judit significa «la judía», y representa a los israelitas, a los que creen en el Dios verdadero.

Libro de Ester. Una parte del libro se ha conservado en hebreo (1,1-10,4) y otra en griego (10,5-16,24). La parte griega consiste en adiciones y explicaciones para que se vea más claramente la dimensión religiosa del texto hebreo, que no cita explícitamente a Dios en ningún momento. El autor hebreo es de la época de los Macabeos (inicios del s. I a. C.) y la parte griega algo posterior (mediados del s. I a. C.). El libro cuenta cómo Amán (lugarteniente de Asuero, rey de los persas) intentó destruir a los judíos, pero Dios se sirvió de Ester (judía piadosa desposada con el rey) para destruir a los enemigos de Israel. En realidad, lo que el texto presenta en el enfrentamiento entre el judaísmo (representado por Mardoqueo, el tío de Ester) y el paganismo (representado por Amán y los persas), entre la providencia del Dios de Israel y la malicia de sus enemigos. 

La obra quiere transmitir que los judíos siempre terminan venciendo contra sus enemigos, por difíciles que sean las circunstancias. Supone, al mismo tiempo, una advertencia para los enemigos de Israel y una invitación a los israelitas para que confíen en su Dios. La fiesta anual de «Purim» (o de «las suertes»), una especie de carnavales judíos, sirve para celebrar que Dios salvó a su pueblo del exterminio por medio de Ester y lo seguirá haciendo hasta el final de los tiempos.

1 comentario:

  1. Era lógico que el pueblo de Israel procurara no mezclarse con extranjeros. Si hubiera sido así, probablemente, no habrían podido conservar su fe en YHWH.

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