Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 10 de marzo de 2015

Curso bíblico: 62. Significado de los números en la Biblia


Algunos símbolos que la Biblia usa son universales, como el sol y la luz, que son imágenes de Dios; o el agua, el aire y el fuego, que se usan para hablar del Espíritu Santo.


Otros son propios de una cultura específica, muy lejana a nosotros en el espacio y en el tiempo, por lo que se debe poner atención al interpretarlos, si queremos entender su mensaje. 

Al leer la Biblia, hemos de ser conscientes de que algunas palabras no se usan con el mismo sentido que les damos hoy. 

Por ejemplo, «temor de Dios» no quiere decir tener miedo de él, sino respetarlo, tener fe y confianza en él; cuando la esposa del Cantar de los Cantares dice que su amado tiene unos hermosos «cuernos» no significa que le ha traicionado, sino que él es muy fuerte y valiente. Por eso también se dice que «Dios es mi cuerno» para indicar que «Dios es mi fortaleza».

Además, algunas palabras hebreas o griegas no tienen un equivalente exacto en los idiomas contemporáneos, tal como recuerda la misma Biblia. 

Quien tradujo el Eclesiástico o Sirácide del hebreo al griego (que es la única versión que hoy conservamos), advierte: «Os invito a leerlo con benevolencia y a ser indulgentes allí donde parezca que, a pesar de nuestros esfuerzos de interpretación, no hemos logrado traducir adecuadamente alguna expresión. Y es que las cosas dichas en hebreo no tienen la misma fuerza cuando se traducen a otra lengua» (Prólogo del Eclesiástico).

Especial importancia tienen los personajes y los acontecimientos del Antiguo Testamento, interpretados por el Nuevo como «tipo», como imagen simbólica de lo que había de venir.

Como hoy no puedo comentar todos los símbolos bíblicos, me detendré solo en los que son más comunes y pueden crear una mayor dificultad para entender los textos si no sabemos interpretarlos: los números.

Muchos de los números que aparecen en la Biblia no tienen un valor matemático, sino simbólico, que no siempre es fácil de descifrar. Veamos el significado de los principales:

Tres habla de la plenitud de Dios, que es tres veces Santo e interviene para salvar «al tercer día». Abrahán se dispuso a sacrificar Isaac al tercer día de camino, pero Dios lo salvó (Gén 22,4-12), también Jonás fue expulsado del estómago del pez al tercer día (Jon 1,17). Como sucedió entonces, Dios salvará a su pueblo al tercer día (Os 6,2) y Cristo se manifestó resucitado también al tercer día, «según las Escrituras» (1Cor 15,4). También Pablo recuperó la vista al tercer día de haberse quedado ciego (Hch 9,9).

Cuatro tiene también un sentido de plenitud o de universalidad, pero humana o terrena, más que divina, ya que cuatro son las estaciones del año, los elementos (fuego, aire, tierra y agua) y los puntos cardinales, a veces llamados los «cuatro vientos» (Ez 37,9; Ap 7,1). Por eso había cuatro ríos en el paraíso (Gén 2,10) y cuatro son los vivientes que sirven a Dios (Ez 1,10.12; Ap 4,6-8). De ahí que también cuatro animales sean el símbolo de los cuatro evangelios, que hacen presente la buena noticia en toda la tierra.

Siete evoca la perfección, la totalidad, la plenitud (es el resultado de sumar tres más cuatro, la plenitud divina y la humana). Por eso son siete los días de la creación (Gén 1,1-2,4), siete brazos tiene el candelabro que arde ante el Señor (Ex 25,37), las fiestas de Pascua y de las Tiendas duran siete días, cada siete semanas de años se celebra un año jubilar (Dt 15,1), los judíos dieron siete vueltas a Jericó (Jos 6,3-4), Naamán tuvo que bañarse siete veces en el Jordán (2 Re 5,14), Juan recoge siete «signos» en su evangelio, el perdón debe ofrecerse setenta veces siete (Mt 18,22) y todo lo que hace referencia a Dios en el Apocalipsis va en grupos de siete (cartas, sellos, copas, trompetas, etc.).

El seis, por el contrario, es el símbolo de la imperfección, de los días en que el hombre tiene que trabajar (mientras que el séptimo día es el del descanso), de lo que no está completo (porque no llega a siete). Por ejemplo, en Caná son seis las tinajas de agua para las purificaciones de los judíos que Jesús transforma en vino, acabando con el tiempo de preparación e inaugurando el tiempo nuevo de la gracia (Jn 2,6).

Diez es también un número perfecto, que habla de plenitud, de todo lo que se puede contar con los dedos. Por ejemplo: las diez palabras del decálogo (Ex 20,3-17) que están en relación con los diez «dijo Dios» de la creación (Gén 1), las diez plagas de Egipto (Ex 7-11), etc.

El doce también habla de plenitud, porque es el número de los hijos de Jacob y de las tribus de Israel, así como de los meses del año y del zodiaco. De ahí que Jesús eligiera doce apóstoles, que después de la multiplicación de los panes se recogieran doce cestos (Mt 14,19-20), que la mujer-Iglesia esté coronada por doce estrellas (Ap 12,1), que la Jerusalén celestial tenga doce puertas (Ap 21,12-14), etc.

Cuando se habla de años, cuarenta (cuatro por diez) es lo que normalmente dura una generación, como en el caso del éxodo (Dt 8,2-5). También es el tiempo que duró el reinado de David (1Re 2,11) y que Job vivió felizmente, después de sus desgracias (Job 42,16). Si se habla de días, es un tiempo suficientemente largo para que suceda algo importante: el diluvio (Gén 7,12), los días que Moisés oró antes de recibir la Ley (Ex 24,18), el camino de Elías hacia el Horeb (1 Re 19,8), el ayuno de Jesús en el desierto antes de iniciar su vida pública (Mt 4,2) y el tiempo de sus apariciones después de la resurrección (Hch 1,3).

Mil es el número más grande, por lo que se refiere a algo inmenso: Para Dios, mil años son como un día (Sal 90,4; 2Pe 3,8), él conserva su gracia por mil generaciones (Ex 20,6), etc.

Hay que tener en cuenta que a veces se hacen múltiplos usando estos números: Se salvan ciento cuarenta y cuatro mil (doce mil de cada una de las doce tribus), es decir: una multitud innumerable (Ap 7,4-8). El número de la bestia es el seiscientos sesenta y seis, tres veces seis, algo totalmente imperfecto (Ap 13,18).

3 comentarios:

  1. ¡¡¡ LOS MISTERIOS DE DIOS AMOR NOS ABRAZAN Y ABRASAN ... Y NOS HACEN SIEMPRE MEDITAR EN SU INFINITO ETERNO AMOR ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡¡¡ GRACIAS ETERNAS INFINITAS PADRE SANZ DE MIGUEL ...POE HACERNOS AHONDAR EN SUS MISTERIOS ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. ESTA BUENA LECCION DE LOS NUMEROS NO LO SABIA TAN DETALLADAMENTE GRACIAS PADRE ANA MARIA

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  3. Que del numero 9 Padre?

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