Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 19 de febrero de 2015

¿Qué es la conversión?


Los evangelios nos dicen que las primeras palabras de Jesús al iniciar su ministerio público son una invitación a la conversión: “convertíos y creed en el Evangelio porque está cerca el Reino de Dios”.

El Reino de Dios coincide con la cercanía de Dios, con la manifestación de su amor, con la llegada de su salvación. La conversión es la preparación necesaria para poder acoger ese Reino.

En la Biblia queda claro que convertirse es cambiar nuestra mente y nuestro corazón. Dejar de pensar solo en nosotros mismos, dejar de mirarnos al ombligo y aprender a pensar y mirar de una manera nueva, como Jesús.

La Cuaresma repite continuamente el mensaje de Jesús: “convertíos”. La conversión no es un acontecimiento que se da de una vez para siempre. Es verdad que puede darse una conversión fundamental, un cambio radical de vida en algún momento de nuestra existencia, pero nunca estamos totalmente convertidos porque siempre podemos amar más y mejor, siempre podemos crecer en la imitación de Jesucristo.

Si nuestro modelo fuera una persona cualquiera, podríamos llegar a ser como ella e incluso a superarla, pero nuestro modelo en Jesús mismo, por lo que siempre podremos revestirnos de sus sentimientos de una manera más perfecta, siempre podemos (y debemos) seguir convirtiéndonos, hasta que seamos semejantes a él en todo.

No es fácil actuar siempre como Jesús, pero tampoco es imposible, por lo que tenemos que seguir convirtiéndonos. Ánimo, hermanos, no nos cansemos de intentarlo, que el Señor nos dará su fuerza y su bendición.

Al mismo tiempo que hacemos lo que está de nuestra parte, no nos cansemos de suplicar: “Conviértenos, Señor, danos un corazón semejante al tuyo, revístenos de tu gracia y de tu amor. Amén”.

He explicado más detenidamente el significado de la palabra "conversión" en la Biblia en esta entrada.

3 comentarios:

  1. Ahora leo los evangelios y vaya fuente de sabiduría. Llevarlo a la práctica es el ideal de todo cristiano; revestirnos de sus sentimientos y acciones tendría que ser el objetivo a alcanzar de todo ser humano. José Mª Celdrán.

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  2. Señor danos un corazon y unos ojos de aguila como tenia Santa Teresita pero tu sabes que soy un pobre pajarito Ana Maria

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  3. SEÑOR, haznos ver nuestros pecados.
    ¡Renueva nuestra mente!, haznos misericordiosos.
    ¡Renueva nuestro corazón! con espíritu firme.
    ¡Haznos dóciles a tú voz!,
    ¡Danos tú Espíritu Señor y renueva la faz de la tierra!
    ¡PERDONA a tu pueblo SEÑOR!
    Rosa

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