Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 11 de febrero de 2015

¿Por qué y para qué celebramos el quinto centenario del nacimiento de santa Teresa?


La comisión para el quinto centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús ha publicado recientemente un precioso "libro del peregrino" que contiene numerosas fotos, explicaciones de los lugares teresianos en Ávila y Alba de Tormes y otros textos interesantes. En las páginas 8-11 recoge una colaboración del padre Saverio Cannistrà, superior general de los carmelitas descalzos, con el título "¿Por qué celebramos este Centenario?". Como me ha parecido interesante, la comparto con ustedes.


Más de una vez me han preguntado cuál es el fin o el significado de la celebración del Quinto Centenario del nacimiento de santa Teresa. En efecto, más allá del dato meramente cronológico (500 años, una cifra redonda), pienso que hay al menos dos buenas razones teresianas que justifican este evento y, al mismo tiempo, pueden ayudarnos a celebrarlo del modo más correcto.

La primera es la exhortación a no olvidar nuestras raíces: “Que pongan siempre los ojos en la casta de donde venimos, de aquellos santos Profetas” (Fundaciones 29, 33). 


Las raíces, aunque sean invisibles, nos sostienen y nos dan vida. Son una reserva constante de energía espiritual y de luz para el camino. Cuanto más nos fundamos y nos identificamos con ellas, tanto más se refuerza nuestra identidad como cristianos, pero también, y sobre todo, como personas. 

Perder o debilitar el contacto con las raíces significa perder libertad y fuerza para afrontar los desafíos de la vida de cada día.

Por eso, de cuando en cuando, necesitamos dar marcha atrás y sumergirnos profundamente en los lugares donde se encuentran nuestras raíces y, sin lugar a dudas, uno de ellos es Ávila de Teresa, lugar en el que la santa vino al mundo y en el que engendró para la Iglesia y los hombres la Orden del Carmelo Descalzo. 

Peregrinar a Ávila atraídos por el Centenario, es como volver a un seno al que pertenecemos, en el que se mezclan cosas antiguas y nuevas, un seno, usando el término teresiano, profético.

No se trata de retornar a la infancia o de hacer un viaje nostálgico al pasado. Es, más bien, la memoria del pasado que guiaba y sostenía al pueblo de Dios en su camino: “¡Recuerda, Israel!” (Dt 8, 2.11.18), haz resurgir del fondo de ti mismo tu historia, la historia de tu familia, para tenerla presente, para confrontarte con ella, para inspirarte en los hechos del pasado si quieres ser verdaderamente tú mismo, vivir en plenitud.

No se trata, tampoco, de recordar simplemente un ejemplo edificante. Se trata de observar y aprender, de escuchar la palabra de Teresa, aún viva, para así entrar a formar parte del movimiento histórico que ella puso en marcha y que debe continuar en nosotros. 

Este es el segundo motivo teresiano, estrechamente conectado al primero: “Ahora comenzamos y procuren ir comenzando siempre de bien en mejor” (Fundaciones 29, 32).

Nuestra generación se caracteriza por una tendencia a bajar el listón, a no aventurarse a cosas nuevas ni embarcarse en empresas difíciles. 

De modo paradójico, admiramos y protegemos nuestro patrimonio histórico, pero nos cuesta dar continuidad al esfuerzo creativo y a la aventura humana, de los que ese patrimonio es testigo y testimonio. 

El clima de crisis que estamos viviendo acentúa el sentido de inseguridad, el temor de abordar tareas nuevas, difíciles o de resultado incierto.

Por todo ello es necesario celebrar bien este Centenario: lo que celebramos debe ser, en realidad, lo que construimos. Celebramos para recordar y recordamos para aprender a construir. 

Llegar a Ávila y ponerse frente a los lugares en los que discurrieron la mayor parte de los años de la vida de Teresa de Jesús, alargar nuestros pasos para poder contemplar su sepulcro en Alba de Tormes, nos ayudará a empezar este triple recorrido: celebración, recuerdo, aprendizaje. 

Se nos abrirá de este modo, de la mano de Teresa, la capacidad de descubrir como ella que la única manera de vencer el miedo a lo nuevo, a lo incierto, es caer en la cuenta de que lo nuevo está ya dentro de nosotros, está en el fondo de una historia de la cual provenimos, que nos sostiene y nos lanza hacia la meta.

En cualquier cultura tradicional no puede pensarse en una celebración que no ponga en movimiento el cuerpo, no se puede hacer fiesta sin bailar. Pienso que esto debe suceder también en el Centenario del nacimiento de santa Teresa: que sea una fiesta de la vida, de la suya y de la nuestra; una fiesta que libere el espíritu que hay en nosotros y que ponga en movimiento no sólo palabras, sino también nuestros cuerpos, nuestra voluntad, nuestros corazones.

Pongámonos en camino, peregrinos hacia la Casa de Teresa o, mejor, hacia su corazón. Cuando lo alcancemos, no tengamos miedo: dejémonos agarrar por ella para que nos implique en su danza con el ritmo eterno, tremendamente acelerado, de nuestro Dios.

8 comentarios:

  1. Ya comenté en otra ocasión la vivencia de visitar Ávila en agosto de 2014. Por leer sobre santa Teresa de Jesús y estar involucrado en el carmelo de mi pueblo, estaba sediento de conocer aquellas tierras. Mi alma se llenó sobremanera de todo lo que observé, en Ávila y Alba de Tormes, acerca de santa Teresa. José Mª Celdrán.

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  2. Preciosa reflexión. Gracias. Elías.

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  3. Muy buena invitación a celebrar los 500 añitos de nuestra querida santa Teresa! Pone en claro dos razones teresianas que nos resultan muy actuales para meditar y poner en práctica hoy.

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  4. Invitación a la creatividad y a la innovación, pero teniendo siempre en cuenta las raíces. Buen programa para el Carmelo y para la Iglesia. Paolo.

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  5. Pensar en Santa Teresa espensar en una Iglesia Viva y no tener miedo de vivir nuestra Fe Yo por ser mujer me he sentido inferior toda la vida Santa Teresa me levanta los animos Ana Maria

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  6. Pues a mí, lo que me llama la atención, es la pregunta de por qué celebramos el aniversario ¿Se preguntaría alguien por qué celebramos los centenarios de la publicación de la primera o de la segunda parte de "El Quijote". Es obvio que no: por su genialidad, su grandeza, su repercusión... Pues con Santa Teresa, lo mismo.

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  7. Asun, no es sólo celebrar el nacimiento de Santa Teresa como la escritora mística más importante del siglo de oro español, al igual que los escritores Miguel de Cervantes, Lope de Vega o Calderón de la Barca.
    A mi parecer, el P. Saverio Cannistrà hace una especie de introspección para tomar conciencia de lo que supone para los carmelitas volver a las raíces, beber de la fuente de la inspiración de la madre fundadora del Carmelo Descalzo.
    Un abrazo.
    Lola.



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    1. Hola, Lola. Tienes razón. Estoy de acuerdo contigo. No pretendía "despreciar" la profunda reflexión que aquí se hace. No me refería al escrito del P. Saverio. Lo que me llamaba la atención era que le preguntaran cuál es el fin o el significado de esta celebración. Lo que yo quería subrayar era que, cuando se habla de algo relacionado con la religión cristiana, parece que tenemos que justificarlo y explicarlo todo; cosa que no se hace en otros ámbitos de la vida, donde parece normal que se celebre cualquier cosa. Debía haber precisado más el significado de lo que yo quería decir para que no se entendiera mal. Tu intervención me ha dado la oportunidad de hacerlo.
      Y, también es verdad, que esas preguntas quizás demuestren solamente interés y sólo pretendan ofrecer la posibilidad de que los carmelitas expliquen el significado y el sentido de esta celebración.
      Un abrazo.
      Asun.

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