Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 30 de enero de 2015

Teología de la alianza (4): La alianza con Abrahán


Hablamos ayer de la alianza del Sinaí, renovada y actualizada en la alianza con David y con los sucesivos reyes de Judea. En un segundo momento, los judíos reflexionaron sobre la alianza de Dios con Abrahán, con la que dio inicio la historia de Israel, ya que Abrahán es su antepasado.

De una o de otra forma, todos los judíos posteriores se identifican con él, que fue llamado personalmente por Dios para convertirse en su amigo.

En la alianza que Dios hizo con Abrahán, asumió tres compromisos: darle una descendencia, darle una tierra y ser su Dios (Gén 17,6-8). 

Para sellarla hizo un rito que nos puede resultar extraño: mandó a Abrahán que partiese algunos animales por la mitad y los colocase por tierra (Gén 15,9ss). 

Se supone que los contrayentes debían pasar por en medio, indicando que si no cumplían con su parte les debería pasar lo mismo que a aquellos animales. 

Pero Dios conoce la debilidad de Abrahán y no permite que pase por en medio. Abrahán se duerme y solo pasa Dios en forma de columna de fuego, abrasando las víctimas. Abrahán, por su parte, asume la circuncisión como signo externo de esa alianza (Gén 17,9ss).

De esta manera se subraya que la alianza de Dios con Israel es anterior a las alianzas con Moisés y con David, por lo que también subsiste cuando el pueblo no tiene autonomía política e incluso cuando ya no tiene un descendiente de David que lo gobierne.

2 comentarios:

  1. Gracias por las entradas, que nos ayudan cada día a regar nuestro huertecillo.¡Qué bello cómo Dios siempre se muestra! Nos hacemos eco de esta reflexión.Cuando Dios ha querido explicar a los hombres cómo se relaciona con ellos ha recurrido a las figuras de la alianza y del matrimonio. Dios ama a los hombres por encima de la fidelidad o infidelidad de éstos. Alguna vez podemos pensar que la perfección o la santidad son un logro nuestro en lugar de un don. La justicia no consiste en el cumplimiento exterior de unas normas, sino que es una actitud del corazón. Así lo anunciaron los profetas.Cristo es el cumplimiento de la profecía. Con él se inicia la nueva era. Gracias a su obediencia, los hombres hemos recibido el Espíritu de Dios que nos transforma interiormente, cambiando nuestro corazón y posibilitando un nuevo modo de vivir. A partir de ese momento no se puede hablar de siervos de Dios, sino de hijos de Dios; no se trata de cumplir unas normas, sino de adoptar un estilo de vida; no es cuestión de conseguir la salvación, sino de aceptar el don de ser salvados.
    Javier y Conchita

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  2. Gracias por estas entradas sobre la alianza y gracias a Javier y Conchita por su precioso comentario. Elías.

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