Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 29 de enero de 2015

Teología de la alianza (3): La alianza con David


Cuando las doce tribus se unieron para formar un pueblo unido, Dios hizo alianza con David, prometiéndole una dinastía que perdurase en el trono de Israel (2Sam 7,1).

Este tema caló muy hondo en el corazón de Israel, que lo meditó y cantó en muchas ocasiones: «Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”» (Sal 89,4-5). 

No se trata de un pacto con una familia, sino con todo el pueblo, que ve en la Tierra Prometida un don de Dios y en el rey el mediador de la alianza entre Dios y los fieles. 

La autonomía política de Israel y el gobierno de un rey descendiente de David eran interpretados como el signo de la bendición de Dios. De alguna manera, el rey es el garante de la alianza: representante de Dios ante el pueblo y del pueblo ante Dios.

De hecho, cada vez que un nuevo rey subía al trono, se renovaba la alianza, como se ve en varios textos: «Yehoyadá selló una alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, por el cual se comprometían a ser el pueblo del Señor» (2Re 11,17); «[El rey] de pie en el estrado, selló ante la presencia del Señor el pacto de seguir al Señor, guardar sus mandatos, sus instrucciones y sus leyes con todo el corazón y toda el alma, y de cumplir las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo ratificó la alianza» (2Re 23,3). 

Cuando en tiempos del exilio los judíos ya no tengan un territorio ni un descendiente de David que los gobierne, deberán repensar toda su teología.

Históricamente, los judíos reflexionaron primero sobre la alianza que Dios hizo con Israel en el Sinaí, donde Israel se convirtió en «el pueblo de Dios» o «el pueblo de la alianza». Hasta entonces eran solo un grupo de tribus. Desde ese momento comenzaron a ser un pueblo con identidad propia. Esto se realizó especialmente en tiempos del rey David, que gobernó sobre las doce tribus unidas. La alianza de Dios con el rey era interpretada como la actualización perenne de la alianza del Sinaí.

1 comentario:

  1. Estas entradas sobre la alianza en la Biblia son verdaderamente interesantes. Gracias. Paolo.

    ResponderEliminar