Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 27 de enero de 2015

Teología de la alianza (1): Contenidos y rituales de la alianza


La categoría teológica fundamental para entender el Antiguo Testamento está contenida en la palabra hebrea «berit», que normalmente traducimos como «alianza», aunque también puede traducirse como «juramento», «promesa», «compromiso» o «tratado», según el contexto.

En principio, una «alianza» es un pacto o acuerdo entre dos partes (dos reinos o dos ciudades, un rey y sus súbditos, dos familias o clanes…), en el que se establecen las obligaciones de cada parte por medio de unas cláusulas. El acuerdo puede ser entre iguales (dos pueblos que se alían para hacer la guerra a un tercero) o entre desiguales (un rey vencedor que pone condiciones al pueblo sometido). 

Normalmente, en el documento que sella la alianza se nombra a los contrayentes con sus títulos y cuáles son las obligaciones de cada uno. También se suelen citar unos testigos para que hagan de árbitros si una de las partes implicadas no cumple con sus obligaciones, así como los castigos derivados del incumplimiento. Normalmente, la alianza se acompaña de algunos gestos rituales (el sacrificio y la ofrenda de algunos animales, un banquete, etc.)

En el Antiguo Testamento encontramos varios pactos entre personas para los que se usa la palabra «alianza»: entre Isaac y Abimelec (Gén 26,28), entre Josué y los gabaonitas (Jos 9,8.11), entre Jonatán y David (1Sam 18,3), entre el rey Salomón y el rey Jirán de Tiro (1Re 5,26). También se conservan varios documentos extrabíblicos que testimonian «alianzas» entre los pueblos de la zona.

La Biblia usa ese esquema para las varias alianzas que Dios realiza con los hombres: con Adán, con Noé, con Abrahán y sus descendientes, con Moisés, con Josué, con David, etc. Se suele citar a los contrayentes con sus títulos. Por ejemplo: Dios, que ha sacado a su pueblo de la esclavitud de Egipto, e Israel, que ha sido liberado por Dios. Como no pueden ser citados otros testigos mayores, se invoca al cielo y a la tierra. Dios se compromete libremente a bendecir y proteger a su pueblo. El pueblo se compromete libremente también a cumplir algunas cláusulas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario