Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 12 de diciembre de 2014

Curso bíblico: 39. Isaías (segunda parte)


El segundo Isaías (Is 40-55) ya no habla de la amenaza de Asiria, sino que predica a los desterrados en Babilonia y anuncia que podrán regresar a su tierra.

En los capítulos 42, 49, 50 y 53 se encuentran los famosos «cánticos del siervo de YHWH» que hablan de un misterioso personaje que establece la salvación por medio de sus sufrimientos. No lo presenta como un príncipe poderoso, sino como un personaje que viene a servir y a dar la vida por su pueblo, y que sufre en silencio por los pecados de los hombres, pero que es más fuerte que el pecado, el sufrimiento y la muerte.

Después del exilio ya no quedaban descendientes de David en el trono, por lo que no puede ser el rey quien establezca la justicia y la paz. En su lugar está este misterioso personaje, totalmente consagrado a la predicación, que permanecerá fiel a Dios hasta el final, por lo que Dios actuará en su favor.

El tercer Isaías (Is 56-66) se dirige a los que ya han regresado del destierro y toman conciencia de que la reconstrucción de Jerusalén es más difícil de lo que ellos habían imaginado.

El profeta se sabe mensajero y consolador. Anuncia el «día de YHWH», día de consolación para los que permanecen fieles y de castigo para los pecadores: «El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para llevar la buena nueva a los pobres, a vendar los corazones rotos, anunciar la redención a los cautivos, y a los prisioneros la libertad; para anunciar el año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios...» (Is 61,1ss).

Jesús utilizó este texto para presentar su programa al inicio de su vida pública (cf. Lc 4,16ss), pero solo hizo referencia a la dimensión salvadora de su misión, extendiéndola a todos los hombres y eliminando todo lo que se refiere a la venganza y al castigo a los enemigos de Israel.

2 comentarios:

  1. "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido". Palabras que se aplica Jesús y que cada bautizado debe revivir porque son una realidad. Que nuestra Madre nos ayude para que actuemos siempre con el conocimiento de que somos instrumentos del Espíritu y el Espíritu hará maravillas con nosotros y por nosotros.
    Javier y Conchita

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  2. Jesucristo es anunciado como Príncipe de la paz, que vendrá a anunciar a los pobres la salvación, la libertad a los cautivos, de una manera pacífica, hasta sus últimas consecuencias entregando su vida por tod@s. A Él la gloria por siempre. José Mª Celdrán.

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