Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 10 de noviembre de 2014

Curso bíblico: 17. Abrahán (segunda parte)


Dios hizo una triple promesa a Abrán: una tierra, una descendencia y su continua protección. Él creyó «contra toda esperanza» que la palabra de Dios se cumpliría. 

Era un nómada sin tierra, pero al final de sus días compró una cueva en la que enterrar a su esposa y enterrarse él mismo (para la mentalidad de la época, tener una sepultura significaba ser ciudadano del territorio). 

Era anciano y su esposa estéril, pero tuvo un hijo con ella y otro con su esclava, que con el tiempo dieron lugar a dos pueblos numerosos. Así que las promesas de la tierra y de la descendencia las vivió en esperanza, pero sí que hizo continua experiencia de la cercanía de Dios y de su protección.

Dios le cambió el nombre: de «Abrán», que significa «el Padre (Dios) es grande», pasó a llamarse «Abrahán», que significa «padre de muchos pueblos» (Gen 17,5). También su esposa «Saray», nombre que significa «princesa», pasará a llamarse «Sara», que significa «madre de príncipes».

Como Sara era estéril, Abrahán buscó la manera de realizar la promesa de Dios con sus propios medios; así que tuvo un hijo con Agar, la esclava de su esposa, al que llamó Ismael, que significa «Dios escucha» (Gen 16,15) y será el padre de los pueblos Ismaelitas (los árabes). Sin embargo, en el momento oportuno, Sara quedó embarazada y tuvo un hijo al que llamaron Isaac, que significa «Dios sonríe» (Gen 21,3) y será el padre de los judíos. 

San Pablo hablará de estos dos hijos de Abrahán como alegoría, «pues las dos mujeres simbolizan las dos alianzas». El hijo nacido conforme a las leyes naturales representa el tiempo de la búsqueda y de la esperanza, el de la Ley del Antiguo Testamento; mientras que el hijo de la promesa es imagen de todos los que son salvados por la fe en Jesús y entran a formar parte de la Nueva Alianza (cf. Gal 4,21-31).

Abrahán, además de tener a Ismael con Agar y a Isaac con Sara, tuvo otros seis hijos con su concubina Cetura, pero Isaac fue su único heredero (Gen 25,1-6).

En la vida de Abrahán se sucedieron penas y alegrías, guerras y momentos de paz, emigraciones y temporadas de estabilidad, incluso actos de profunda piedad y graves pecados. En todo momento Dios permaneció fiel a sus promesas y Abrahán fue creciendo en su amistad. El momento culminante de su vida será el del sacrificio de su hijo, tal como lo cuenta el capítulo 22 del Génesis.

La historia de Abrahán se concluye con la muerte de su esposa Sara y su posterior entierro en la cueva de Macpelá, en Hebrón, a unos 20 km. de Belén (Gen 23,19), donde también fue sepultado él mismo al final de sus días (Gen 25,9). Allí serían enterrados más tarde su hijo Isaac con Rebeca y su nieto Jacob con Lía, en tumbas que se conservan hasta el presente.

1 comentario:

  1. Abrahán con razón es llamado el primero en la fe, pues creyó, contra toda promesa, que tendría una larga descendencia, cuando su mujer era mayor y estéril. Además no dudó de la palabra de Dios cuando iba a ofrecer en sacrificio a su hijo. Si creemos en la misericordia de Dios, Él nos hará felices y dichosos. José Mª Celdrán.

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