Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 6 de noviembre de 2014

Curso bíblico: 14. Los relatos de orígenes (Gen 5-11)


Alejado de Dios, el hombre sigue multiplicando sus pecados y su violencia, hasta el punto que, en tiempos de Noé, «la tierra estaba pervertida, porque la gente tenía una conducta perversa» (Gen 6,12). Dios pide a Noé que se construya una enorme arca de madera para salvarse del Diluvio. San Pedro lo llama «el tiempo de la paciencia de Dios» (1Pe 3,20).


Efectivamente, cuando Dios ordena a Noé que se construya el arca, confía en que los hombres consideren las terribles consecuencias de su pecado y que recapaciten, para que así no tenga lugar el diluvio. Pero los contemporáneos de Noé no se convierten ni hacen arcas como la suya para salvarse de la catástrofe, lo que indica que no se creen la Palabra de Dios que anuncia el diluvio. Así que las aguas terminan cubriendo la tierra después de cuarenta días de lluvia. Solo se salva la familia de Noé y una pareja de animales de cada especie.

Más tarde, san Pablo dirá que el agua del diluvio, que acaba con el pecado pero permite que se salven los que obedecen a la Palabra de Dios, es imagen del sacramento del bautismo, que nos permite pasar del pecado a la gracia, de la muerte a la vida.

Dios renueva su alianza con Noé y le dice que no quiere la muerte ni el sufrimiento de los hombres ni tampoco la de los animales. El arco iris que brilla entre las nubes después de las tormentas es el perpetuo recordatorio de esta alianza de paz (Gen 9).

Pero el hombre se olvida pronto de las consecuencias de su obrar. El relato de la torre de Babel (Gen 11) es una nueva manera de contar lo que significa el pecado. El ser humano quiere ocupar el lugar de Dios, por eso se decide a hacer una torre que llegue al cielo, para quitar a Dios de su trono y ponerse en su lugar. Es lo mismo que cuenta Génesis 3 con otras imágenes (el pecado original): el ser humano quiere convertirse en principio «del bien y del mal» al margen de Dios, de lo que se puede y no se puede hacer.

1 comentario:

  1. Tu Jesus creaste al hombre por que lo querias y algunos te dieron la espalda y algunos quisieron ser masque tu Nunca lo han podido Y hoy siges con los brazos abiertos esperando su conversion Ana Maria

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