Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 4 de noviembre de 2014

Curso bíblico: 12. Los relatos de orígenes (Gen 3)


El capítulo tercero del Génesis relata las famosas escenas de Adán y Eva en el Paraíso y del primer pecado. La narración es, como las anteriores, simbólica: Presenta a los seres humanos encargados por Dios de cuidar el jardín, para indicar que Dios nos hace guardianes de la Creación. Dios mismo pasea cada tarde en su compañía, porque es amigo nuestro y quiere dialogar con nosotros.


La felicidad de los seres humanos consiste en vivir una relación armoniosa con la naturaleza, con los otros seres humanos y con Dios. Sin embargo, los hombres se creen autosuficientes y, llenos de orgullo, quieren ser como Dios, independientes de él, por lo que se niegan a obedecerle y a reconocer que le necesitan. Quieren decidir por sí mismos lo que es bueno y lo que es malo, sin escuchar las enseñanzas del que los ha creado, que solo quiere la felicidad de sus creaturas.


Pero el resultado del pecado no es que los seres humanos llegan a «ser como dioses» (que es lo que pretendían), sino que se encuentran «desnudos», desprotegidos e indefensos los unos frente a los otros y descubren que no pueden confiar en sus congéneres, que ya no son hermanos sino enemigos, por lo que tienen que cubrirse en su presencia.

Como los seres humanos han renunciado a vivir en comunión con su Creador, no pueden permanecer en el Paraíso, del que ellos mismos se han autoexpulsado. Comienza para ellos una historia marcada por la nostalgia de regresar al Paraíso, a la comunión con Dios, con los otros hombres y con la Creación, que los profetas anuncian para los días en que se manifestará el mesías, cuando «el lobo morará con el cordero y el leopardo se echará con el cabrito, el becerro, el león y el animal doméstico andarán juntos, y un niño los pastoreará» (Is 11,6; cf. Is 65,25).

No nos debe extrañar que, cuando el hombre se aleja de Dios, se aleje también de los demás hombres. El ser humano no quería que Dios le enseñara el camino que debe seguir, sino que quería decidir por sí mismo. Y no decidió bien. El hombre se convirtió en lobo para el hombre, el fuerte se impuso con violencia sobre el débil, el varón sobre la mujer, el rico sobre el pobre, el sano sobre el enfermo… rompiendo el proyecto de Dios.

2 comentarios:

  1. Señor que felices seriamos si caminaramos todos juntos en ese paraiso que nos diste
    Al final de la vida Los que la esperamos Viviremos en ese paraiso
    Ana Maria

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  2. ¡ Que bonito P. Eduardo !
    No siempre tengo tiempo de escribir cuando me gusta algo, a veces ni de leer al día. Hoy me ha gustado especialmente cuando explica el significado de "encontrarse desnudos" nunca lo había entendido y pensaba que se refería solo a la sexualidad.
    Gracias.

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