Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 31 de octubre de 2014

Curso bíblico: 10. Las grandes etapas de la historia de Israel (desde el surgimiento de la monarquía hasta los orígenes del cristianismo)


Después de hablar de 1. los orígenes, 2. los patriarcas, 3. la esclavitud en Egipto, la liberación y el éxodo en tiempos de Moisés y 4. la conquista de la tierra en tiempos de Josué y de los Jueces, hoy trataremos de la monarquía (desde el 1030 a. C. hasta el 587 a. C.) y de los tiempos posteriores hasta el surgimiento del cristianismo.


5. El sistema de organización en tribus de parientes no permitía defenderse de los saqueadores nómadas ni de los ataques de los filisteos, por lo que algunas tribus se unen y eligen a Saúl como rey, al estilo de los pueblos vecinos (1Sam 8,5). Saúl no tuvo una capital, ni una corte de consejeros, ni un ejército regular, sino un grupo de mercenarios asalariados, que peleaban a sus órdenes. 

A su muerte, pareció que la monarquía iba a desaparecer. Sin embargo, David consolida e institucionaliza la monarquía. Es aceptado por las tribus del norte y por las del sur. Después de vencer en muchas guerras, hacia el año 1000 a. C., conquista Jerusalén e instaura allí la capital política y religiosa del reino (2Sam 5,6ss).

A David le sucede su hijo Salomón, famoso por su sabiduría, que organiza la administración del estado y realiza una importante política de comercio con el exterior y de grandes construcciones (Templo de Jerusalén, palacios, murallas...).

A la muerte de Salomón, en el 931 a. C., los hebreos se dividen en dos reinos independientes y a menudo enfrentados entre sí. Las nueve tribus del norte (y media de Leví) forman el reino de Israel, con capital en Samaría. Al sur, las tribus de Judá y Benjamín (y media de Leví), forman el reino de Judea, con capital en Jerusalén. 


En el norte se sucedieron numerosos reyes de distintas familias, mientras que en el sur permanecieron los descendientes de David en el trono durante casi 500 años.

6. El Exilio. Después de varias invasiones, la ciudad de Samaría es destruida el 722 a. C., la población es deportada a Nínive y el reino del norte (Israel) se convierte en una provincia de Asiria. Los deportados nunca regresaron, fueron asimilados por los pueblos extranjeros y terminaron por desaparecer. Por su parte, las clases populares que quedaron en su tierra se mezclaron con pueblos extranjeros, dando lugar a los samaritanos.

Más tarde también cayó Judea. Nabucodonosor destruye Jerusalén el 587 a. C. y los habitantes del reino del sur son deportados a Babilonia. Algunos judíos consiguieron huir y se establecieron en Transjordania, Egipto, Grecia... dando inicio a la diáspora (la presencia de comunidades judías por todo el mundo). 


Con el exilio, la fe de Israel entra en una crisis radical. Los dioses de los paganos parecen más fuertes que el Dios de Israel, sus templos son más grandes que el de Jerusalén y sus reyes más poderosos.

Los profetas explican al pueblo que la catástrofe del Exilio ha sido causada por los pecados e infidelidades de los hebreos y que los dioses paganos son solo imágenes de piedra y madera, pero sin vida ni poder. 


La nueva identidad del pueblo será la religiosa y no la nacionalista. Ahora que no poseen un rey, ni un territorio ni un templo, sus nuevas señas de identificación serán la circuncisión, la observancia del sábado, el estudio de la Ley de Dios y la esperanza en el poder de YHWH y en la llegada de su Reino.

7. La comunidad judía postexílica. El 539 a. C., Ciro, rey de Persia, conquista Babilonia. Al año siguiente permite que los pueblos deportados por Nabucodonosor vuelvan a sus tierras y reedifiquen sus templos y ciudades. Algunos judíos deciden regresar a Jerusalén y comienzan su lenta y difícil reconstrucción, guiados por el sacerdote Esdras y el gobernador Nehemías, aunque permanecen sometidos a Persia.

El 333 a. C., Alejandro Magno derrota a los persas y establece el imperio greco-macedónico, extendiendo entre sus súbditos la lengua, cultura y religión griegas (lo que se ha llamado el helenismo). 


En el judaísmo se produce una división entre los partidarios del helenismo y los que desean permanecer fieles a la fe y tradiciones de sus padres, que culmina con la rebelión de los macabeos, que consiguen la independencia política para Judea el 164 a. C.

Sus descendientes (los asmoneos) mantienen la situación durante unos 70 años. Pompeyo se aprovecha de sus divisiones internas y conquista Jerusalén el 63 a. C., anexionando Judea al Imperio Romano. Durante unos pocos años, Herodes el grande consigue el título de rey, aunque sometido a Roma como vasallo. 


Las revueltas populares llevaron a los romanos a destruir totalmente Jerusalén y a expulsar a los judíos de la Tierra Santa en los años 70 y 135 d. C. Israel no volverá a surgir como nación hasta después de la II Guerra Mundial, en 1948.

8. El surgimiento del cristianismo. Jesús nace en el seno de una familia judía y anuncia a su pueblo la llegada del Reino de Dios prometido por los profetas. Después de su muerte y resurrección, sus discípulos anuncian el cumplimiento de todas las profecías en Cristo. 


Su mensaje se extenderá rápidamente por todo el antiguo Imperio Romano. Los judíos rechazan a los que creen en Jesús y empiezan a llamarlos «cristianos», expulsándolos de sus sinagogas. Israel y la Iglesia comienzan a caminar por separado.

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