jueves, 27 de agosto de 2026

LLEVAR LA CRUZ. Domingo 22 del Tiempo Ordinario, ciclo "a"


En el evangelio que se leerá el próximo domingo (Mt 16,21-27), Jesús nos invita a llevar la cruz. En esta vida todos tenemos que cargar con nuestra cruz, pequeña o grande. Las de madera o de metal son solo imágenes de las otras, las que de verdad cuestan.

Lo importante es saber que nunca estamos solos. Que Jesús camina a nuestro lado y nos da fuerzas en medio de las adversidades. Abrazados a la cruz, caminemos con Cristo y recordemos un poema de santa Teresa de Jesús, en el que la paradoja cristiana alcanza su máxima expresión. 

Literariamente, la obra se articula en torno a un poderoso estribillo anafórico —"ella sola es el camino para el cielo"— que imprime un ritmo de letanía. Teresa enriquece el texto con un simbolismo vegetal de raigambre bíblica: la cruz es "palma", "oliva" y "árbol". El patíbulo es una fuente de savia vital, aceite que unge y sombra que acoge, dulcificando el rigor del suplicio con la belleza de lo nupcial.

Teresa despoja a la cruz de todo carácter punitivo para presentarla como el único y verdadero "consuelo". La clave está en el "desasimiento": solo el alma rendida y desprendida de lo terreno percibe la cruz no como peso, sino como "árbol de vida" y "camino deleitoso". El poema culmina con una certeza liberadora: el dolor, abrazado por amor, se trueca en la ruta más segura y dulce hacia el cielo, donde la muerte es vida y la rendición es victoria.

En la cruz está la vida
y el consuelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

En la cruz está "el Señor
de cielo y tierra",
y el gozar de mucha paz,
aunque haya guerra.
Todos los males destierra
en este suelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

De la cruz dice la Esposa
a su Querido
que es una "palma preciosa"
donde ha subido,
y su fruto le ha sabido
a Dios del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

Es una "oliva preciosa"
la santa cruz
que con su aceite nos unta
y nos da luz.
Alma mía, toma la cruz
con gran consuelo,
que ella sola es el camino
para el cielo.

Es la cruz el "árbol verde
y deseado"
de la Esposa, que a su sombra
se ha sentado
para gozar de su Amado,
el Rey del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

El alma que a Dios está
toda rendida,
y muy de veras del mundo
desasida,
la cruz le es "árbol de vida"
y de consuelo,
y un camino deleitoso
para el cielo.

Después que se puso en cruz
el Salvador,
en la cruz está "la gloria
y el honor",
y en el padecer dolor
vida y consuelo,
y el camino más seguro
para el cielo.

1 comentario:

  1. Buenos días.
    No se aceptó mi comentario de ayer o es un error?
    Muchas gracias

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