Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 21 de julio de 2014

Versión poética del Cantar de los Cantares (2)


Ya hemos visto el primer capítulo de la traducción poética del Cantar de los Cantares realizada por fray Luis de León en el s. XVI aquí. Hoy les propongo el capítulo segundo.

Esposa


Yo soy rosa del campo muy hermosa,
y azucena del valle muy preciada.

Esposo

Cual entre las espinas es la rosa,
así entre las doncellas es mi amada.

Esposa

Como es ver un manzano -extraña cosa-
entre robles y encinas, estimada,
así es a mí la vista de mi esposo,
que entre todos los hombres es gracioso.
Debajo de su sombra he deseado
sentarme, y me senté, y así he cogido
la hermosa y dulce fruta que él me ha dado;
la cual por su dulzor bien me ha sabido.

A la casa del vino me ha llevado
y su divino amor allí he sentido.
Cercadme de manzanas y de olores,
que herida y muy enferma estoy de amores.
La mano izquierda de mi amor yo quiero
para me reclinar, y esto me place.
presto, no se detenga, que me muero,
y con la su derecha, que me abrace.

Esposo

¡Oh, hijas de Sión! aquí os requiero
por cabra y corzo, que en el monte pace,
no desperteis mi amada, que ya duerme,
hasta que ella de suyo se recuerde.

Esposa

Voz de mi amado es esta; vedle, viene,
los montes y el collado atravesando;
ninguna sierra o monte le detiene,
las cabras y los corzos, semejando.
Vedle cómo ya llega y se detiene,
detrás de mi pared está acechando.
¿No veis cómo se asoma al agujero,
ya se quita y se pone muy ligero?
Me ha hablado mi amado y mi querido:

Esposo

Levántate del lecho, amiga mía,
vente conmigo, que el invierno es ido
y las flores nos muestran ya alegría;
el campo está muy bello y muy florido,
y el tiempo del podar se descubría;
voz de la tortolilla ha ya sonado,
despierta con su voz nuestro cuidado.

La higuera muestra ya el fruto sabroso,
las viñas que florecen, dan su olor;
levántate, que el tiempo es deleitoso,
y ven, paloma mía; ven, mi amor.
Gocemos de este campo tan hermoso,
que en aquellas peñas de mayor altor,
en unos agujeros escondidos
haremos nuestro albergue y nuestros nidos.

Descúbreme tu vista amable, y bella,
muéstrame tus facciones tan hermosas,
suene tu voz suave, hermosa estrella.

Esposa

Cazadme, dije yo, aquellas raposas,
las raposas pequeñas, que gran mella
hacen en mi viña las rabiosas;
a todas las tomad, haced que huyan,
antes que la mi viña me destruyan.
Mío es el esposo, mío, y muy amado,
y yo soy toda suya, y él me quiere.
De aquel que entre las flores su ganado
apacienta, seré mientras viviere.
Cuando las sombras huyan por el prado,
vendrás a mí, mi amor , si te pluguiere,
como la cabra o corzo bien ligero,
saltando por los montes, que te espero.

1 comentario:

  1. Estas poesías y los enlaces que nos proporciona son bálsamo para el alma. "De aquel que entre las flores su ganado apacienta, seré mientras viviere".

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