Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 16 de mayo de 2014

¿Qué es la contemplación?


En la entrada de ayer sobre la oración teresiana, una persona ha escrito una pregunta en los comentarios. Dice así: «Padre Eduardo: Aunque he leído el libro de las Moradas entero, no llego a comprender qué significa “contemplar” en la oración. ¿Podría explicarlo con palabras fáciles para los que somos más torpes?».

Comienzo recordando que tanto santa Teresa de Jesús, como san Juan de la Cruz dicen que todos sin excepción estamos llamados a la «contemplación», a la vida «mística».

También es verdad que los dos distinguen entre la vida mística y las experiencias místicas extraordinarias, que Dios concede a quien quiere y cuando quiere, y que no pueden ser provocados por el hombre. Las experiencias extraordinarias son muy raras, pero la vida «mística» es una vocación universal.

A veces pensamos que la «contemplación» y la «mística» son un modo de vida reservado a unos pocos agraciados con fenómenos extraordinarios. Pero santa Teresa y san Juan insisten en que todos estamos llamados a la «mística» (es decir, a hacer experiencia del misterio, de Dios) y a la «contemplación» (que es el modo más auténtico de ver la realidad, no quedándonos en las apariencias, sino buscando el sentido último de las cosas en Dios).

De hecho, el término griego «theôria» (que traducimos por «contemplación») está compuesto por las palabras «Theos» (que significa «Dios») y «horao» (que significa «ver»). Por lo tanto, la «theôria» o «contemplación» es el esfuerzo del hombre para ver a Dios en la vida, para descubrirle presente en todo lo que existe.

«Contemplar» es ver más allá de las apariencias, no quedarse solo con la primera impresión de las cosas y acontecimientos, sino descubrir su sentido último, a la luz de Dios. Es conocer la realidad en profundidad.

El conocimiento contemplativo no se queda con las apariencias y descubre el significado más profundo de las cosas y de los acontecimientos. Consiste en mirar la vida con limpieza y sin prejuicios. Se cumplen, así, las palabras de Jesús: «Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8).

No sé si he conseguido clarificar el término, pero quiero subrayar que «contemplar» es aprender a mirar con profundidad la vida, el mundo y mi historia, descubriendo en todo la presencia de Dios. El Señor, en su misericordia, nos lo conceda a todos.

4 comentarios:

  1. Muchísimas gracias Padre Eduardo.
    De todas formas pienso que no lo entiende bien quién no ha experimentado este tipo de oración.
    También pienso que, en mi caso concreto, igual lo hago y ni siquiera me doy cuenta.
    De todas formas le agradezco mucho su interés.
    Un saludo.

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  2. Le puedo contar, en mi experiencia, que la mística no es de un día para otro. Creo que es una conquista, con sus retrocesos, con sus noches oscuras como decía San Juan de la Cruz, de las cuales podemos salir reforzados si no nos desanimamos. En mi situación, desde los 1º ejercicios espirituales que realicé con P. Eduardo en el Desierto de Las Palmas en agosto de 2011, empecé a leer libros de espiritualidad con constancia (me he hecho con 6 ó 7 libros, de los que cada día leo un poquito, y cuando los termino empiezo a releer, y nunca me canso. Una hora más o menos, todos los días salvo excepciones, en el silencio y la soledad, a la misma hora y en el mismo sitio). Cuando empecé, entendía pero no sentía. Con el tiempo, y "una determinada determinación" como decía Santa Teresa, se van sintiendo unos gustos espirituales, para lo que hay que ir dejando de poner nuestro corazón en lo mundano; para la capacidad de infinito que tiene nuestro corazón, que sólo Dios puede colmar. Decía Santa Teresa que el fundamento de la oración está en la humildad. Que le sea de provecho. José Mª Celdrán.

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    1. Muchísimas gracias, me ha aclarado mucho. No hay nada como una experiencia personal.
      Le deseo que siga avanzando por ese precioso camino de oración que ha emprendido.

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  3. Leyendo tu comentario, me han venido a la cabeza las palabras de Pío Baroja: "Ver en lo que es". Él no era creyente pero buscaba la verdad con una honestidad insobornable. Yo soy asidua lectora suya.

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