Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Nuestra Señora de la Esperanza (y 3)


La Santísima Virgen María es la Madre de Jesús y nuestra Madre. Así como nos gusta tener en casa fotografías de nuestros seres queridos en distintos momentos de su vida (en el Bautismo, en la Primera Comunión, en un fiesta de cumpleaños, en un viaje, etc.), los católicos gozamos contemplando a María en distintos momentos de su vida (Inmaculada, Virgen de la Esperanza, de la Natividad, de la Presentación o Candelaria, Dolorosa, Asunción, etc.) o con distintas advocaciones relacionadas con los santuarios donde se veneran sus imágenes (Virgen del Monte Carmelo, del Pilar, de Lourdes, de Fátima, etc.). Por eso no debe parecernos extraño que en Calasparra veneremos dos imágenes juntas que representan a la misma y única Virgen María.


Las dos imágenes de la Virgen, que se veneran juntas en este santuario, representan a Nuestra Señora de la Esperanza. Ambas están con los brazos abiertos, en actitud de oración a Dios, para acoger el don de su gracia, en recuerdo del momento de la Anunciación. Los brazos abiertos también recuerdan el abrazo de María a su prima Isabel en la Visitación y el canto gozoso y agradecido del Magníficat. 


Más de 2000 años después, María sigue extendiendo sus brazos para orar e interceder por nosotros ante su Divino Hijo y para abrazar a cada peregrino que se acerca a ella.

Como ya hemos dicho, la imagen pequeña es la más antigua. Según, la tradición, un pastor la encontró en una oquedad de la roca, dentro de la cueva, y allí ha recibido culto desde tiempo inmemorial. 


La figura es un busto de medio cuerpo, con un bellísimo rostro sonriente y coloretes muy marcados en las mejillas. Lleva el pelo recogido y un pequeño velo blanco sobre él, a modo de tocado. Tiene los brazos extendidos y las manos abiertas. Sobre la túnica lleva un manto azul, anudado sobre el vientre con un lazo rojo. El vientre abultado y el manto abierto para subrayarlo, nos indican que está embarazada. 

La amable expresión del rostro, delicadamente realzado por los coloretes y por una sonrisa apenas esbozada, la armonía de las formas y de los colores y los delicados pliegues del manto, consiguen transmitirnos un mensaje de serenidad y de ternura, de paz interior.

También hemos señalado ya que la imagen grande es anterior a 1617; año en que fue donada a la ermita por haberlo dispuesto así su dueña en su testamento, en el que dice que era venerada hasta entonces en su propia casa. 


Es una típica imagen de vestir del periodo barroco español. Tiene numerosos vestidos y mantos, donados a lo largo de los siglos por sus devotos, y que sus camareras se encargan de ponerle en las distintas fiestas litúrgicas del año. Algunos de los mantos bordados de la Virgen son verdaderas obras de arte, confeccionados con una paciencia casi infinita a base de terciopelos, brocados, hilos de seda, oro y pedrería.

En el presbiterio de la ermita hay un retablo del siglo XIX, con elementos neobizantinos y neogóticos, decorado con relieves que hacen referencia a la letanías de la Virgen: Cedro del Líbano, Torre de David, Torre de Marfil, Espejo de Justicia, Fuente de la Gracia… En el centro se abre un amplio camarín, en el que se veneran las sagradas imágenes de Nuestra Señora de la Esperanza.

1 comentario:

  1. Tengo que ir a este Santuario, me parece precioso. Gracias Padre. Isabel

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