Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 17 de diciembre de 2013

Nuestra Señora de la esperanza de Calasparra (2)


Ayer comenzamos a hablar del santuario de Nuestra Señora de la Esperanza en Calasparra, construido en una cueva, y explicamos que la imagen pequeña fue encontrada por un pastor hacia 1266 y que la imagen grande fue donada a la ermita el año 1617. Hoy seguimos profundizando en el argumento.

Con el tiempo, la ermita se fue ampliando y embelleciendo y la colocación de las imágenes cambió en varias ocasiones. En la visita canónica de 1790 encontramos testimonio de que ya estaban cercanas, aunque aún no en la situación que nosotros conocemos: «Dicha soberana imagen de María Santísima con título de la Esperanza está al presente adornada con vestido de seda color azulado y franja de plata, corona imperial y rostrillo del mismo metal con piedras preciosas, colocada en un trono plateado, rodeado con cuatro ángeles y diversos serafines. Y en el sagrario está la imagen aparecida de María Santísima, con el mismo título de Esperanza. Es de talla y tiene pendiente al cuello una gargantilla de aljófar». Después continúa con la descripción de un impresionante retablo mayor con numerosos espejos, imágenes de santos, retablos laterales y resto del ajuar de la ermita.

En algún momento, las dos imágenes terminaron por colocarse juntas, la pequeña (la más antigua) delante de la de vestir, tal como hoy podemos contemplarlas, dando lugar a una composición iconográfica absolutamente original. Sin que sea exactamente igual, lo más parecido sería la Virgen de Lidón. La patrona de Castellón es una imagen de vestir con una oquedad en el pecho, donde se guarda la imagen primitiva, de pequeño tamaño.

La devoción a Nuestra Señora de la Esperanza se extendió rápidamente por todos los pueblos de la comarca, debido a las gracias espirituales y milagros que el Señor realizó por su intercesión en este lugar santo. 

Los numerosos exvotos que los peregrinos depositan junto al camarín testimonian el agradecimiento por los favores recibidos. Confiando en el poderoso auxilio de la Virgen de la Esperanza, el pueblo de Calasparra la nombró su patrona en 1840, renovando el nombramiento en 1952. Fue coronada canónicamente en 1996. En 2008 se celebró un Año Santo Jubilar en su honor. 

(Mañana, si Dios quiere, seguiremos hablando de este hermoso santuario y de las peculiares imágenes de la Virgen).

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