Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Recordando los días pasados en Panamá


¡Saludos a todos! Soy Teresa, carmelita seglar de la fraternidad de Caravaca de la Cruz en España, y he tenido la suerte de viajar a Panamá, junto al Padre Eduardo, Diana y José Carlos, con motivo de un curso que el Padre Eduardo ha dado sobre el arte de la oración y para visitar el hogar Monte Carmelo. 


Aprovecho esta ocasión para compartir mi breve experiencia centroamericana. Ya tuve ocasión de compartir algo sobre esa visita en una entrada que escribí con Gladys y Diana (que se ha quedado tres meses ayudando allí como voluntaria). 

[Nota del padre Eduardo: Aquí pueden consultar el blog que Diana está escribiendo sobre el Hogar Monte Carmelo, aquí una entrada mía sobre Panamá y aquí la comunicación anterior escrita por las tres fantásticas].

Precisamente hoy me han preguntado que con qué me quedaría del viaje. Aunque es un país impresionantemente precioso en sus paisajes, sus mariposas, sus flores, su canal… yo no tengo ninguna duda de que me quedo con sus gentes, personas encantadoras que en todo momento me han hecho sentir en mi casa, he sentido su cariño, su sencillez, su generosidad… en fin, su familiaridad.

También tengo que decir que me ha impresionado gratamente la parroquia del Carmen, atendida por los padres carmelitas descalzos (que son muy acogedores y cariñosos). Los domingos tienen siete misas solo durante la mañana, llenas de gente deseosa de encontrar a Dios. Cada día, a las seis de la mañana acuden los padres con los hijos antes de acudir a la escuela o al trabajo. Después de cada Eucaristía los matrimonios se acercan juntos al Santísimo, los jóvenes se quedan arrodillados orando, los niños cantan y sirven el altar…

He visto una Iglesia llena de vida, no aletargada (como a veces sucede en España), una Iglesia en la que todos caminan abierta y alegremente, en la que todos participan activamente, donde hay jóvenes y niños. Eso es lo que más me ha impresionado y lo que más me ha gustado de Panamá.

Allí se ha quedado un trozo de mi corazón y de allí también me he traído un trozo en el corazón. Desde aquí quiero dar las gracias a todos, pero muy especialmente a Gladys, Veridiana, Vicki, Griselda, Marco, Susana, Doris, Lourdes, hermanas y Padres carmelitas y a todos los demás que no recuerdo o conozco sus nombres, pero que fueron muy cariñosos conmigo.

Solo puedo decir que conmigo se vino una parte de Panamá y que he de volver con mi marido, Joaquín. No sé cuándo podrá ser, pero estoy deseando que mi esposo conozca a esa gente maravillosa y esa tierra tan especial. Dios los bendiga a todos. Gracias.

5 comentarios:

  1. Gracias por compartir tu experiencia en esos días pasados en Panamá. Me ha encantado todo lo que has relatado y os voy a comunicar un secreto: aunque no intervenga demasiado en los comentarios, sigo cada entrada de este maravilloso blog y me siento como si todos los que participan en el y en esta ocasión con los que nombras como si fuesen algo muy especial para mi, como mi gran familia carmelitana. Gracias a todos y siempre unidos en la oración

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  2. Querida Teresa, en Panamá también nos hemos quedado con algo de usted en nuestros corazones. Acá amamos mucho todo lo que viene de España y especialmente esa gracia tan grande que tienen cuando cantan y bailan. Fue precioso cuando usted bailó y el Padre cantaba...

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  3. Tere me alegro que ayas dejado tu gracia en Panama y ahora yo que hago si me piden que baile Tere me alegro mucho lo que has vivido Ana Maria

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  4. Me alegro mucho por tí, Teresa.
    Un abrazo.

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  5. Que bella página del Padre Eduardo y que sentimiento tan profundo has traido a mi corazón -- parte del cual se fue contigo a España. Ac;a siempre me tendras, mientras DIOS así lo permita, con las puertas abiertas para ti y tu familia. Gracias mil por venir a Panamá!!

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