Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 10 de agosto de 2013

Ordenaciones sacerdotales


Hoy nos toca a todos los lectores del blog hacer una oración por estos tres carmelitas dominicanos. Misael está destinado en La Habana (Cuba) desde hace un año y es un encanto (los otros también, pero no los he tratado tanto).

En algunas sacristías de religiosas tienen un cartel que dice: “Sacerdote, celebra esta Misa como si fuera tu primera Misa, como si fuera tu última Misa, como si fuera tu única Misa”. 

Con esta devoción querría yo que estos hermanos míos vivieran cada Eucaristía y con ese fervor querría vivirlas yo, aunque muchas veces me encuentre lejos de la necesaria atención a lo que celebro.

Desde que soy sacerdote he celebrado la Santa Misa miles de veces, en compañía de todo tipo de personas: con niños, adolescentes, jóvenes, ancianos, seminaristas, matrimonios, religiosos, sacerdotes… y en los lugares más variados: en el Santo Sepulcro de Jerusalén y en una humildísima capilla de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa en Amán, en la catedral de Dallas y en barrios marginales de Costa Rica, en las grandes basílicas de Roma y en pequeñas parroquias rurales, en fervorosos monasterios y en parroquias, colegios, hospitales, geriátricos… Misas de fiestas patronales y Misas de funeral, ante asambleas multitudinarias y con grupos minúsculos. 

En todos los casos se ha repetido el mismo milagro: El Hijo de Dios todopoderoso, el Creador del Universo y Señor de la Historia, se ha hecho presente en la proclamación de su Palabra y en el Pan y Vino consagrados. Si Él dice que ese pedacito de pan es su Cuerpo, por la fuerza del Espíritu ese pedacito de pan es verdaderamente su Cuerpo.

En todas las celebraciones siento el mismo estremecimiento, al repetir humildemente, en el momento de la elevación: “Señor mío y Dios mío. Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo. Ten misericordia de todos los presentes y de cuantos se encomiendan a mi oración”. Hoy pediré especialmente por estos tres hermanos.

3 comentarios:

  1. Yo tambien quiero unir mi humilde oracion por estos sacerdotes. Que el Señor los llene de su Espiritu, para poder llevar a cabo esa hermosa mision de acercarnos a Él. Fina

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  2. Mi acción de gracias y oraciones por esos nuevos sacerdotes y por todos los del mundo.

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  3. La Paz con vosotros. Padre Eduardo..., pido por ellos y los pondré en el altar, ante el sagrario, esta tarde duranta la Eucaristía.
    Dios os bendiga.
    Nino.

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