Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 15 de marzo de 2013

Sentido del año de la fe


Los seres humanos nos preguntamos por el significado de las cosas y de los acontecimientos, por el sentido de nuestra existencia y por nuestro destino. Kant resumía la Filosofía en el esfuerzo del hombre por responder a tres preguntas fundamentales: ¿Quién soy yo?, ¿De dónde vengo? y ¿Qué me cabe esperar? De una forma o de otra, todos nos planteamos estas cuestiones alguna vez en la vida y todas las tradiciones culturales intentan dar una respuesta. 

Estos interrogantes surgen de la misma estructura del hombre, que necesita conocer para poder tomar las decisiones correctas. Lo vemos en los niños, que de una manera innata se preguntan por el nombre, la función y el sentido de las cosas: ¿Qué es esto?, ¿para qué sirve?, ¿cómo funciona?, ¿por qué esto es así?

Esta curiosidad natural ha hecho posible el avance de las ciencias a lo largo de los siglos. El hombre es un ser inteligente y no puede renunciar a buscar el sentido de las cosas. Cuando perdemos el deseo de aprender es una clara señal de que estamos envejeciendo. El hombre creyente, como es natural, también se pregunta por los contenidos de su fe.

San Anselmo de Canterbury escribió que «la Teología es la fe que busca entenderse a sí misma». Y añadió: «Señor, yo no pretendo penetrar en tu profundidad. ¿Cómo iba a comparar mi inteligencia con tu misterio? Pero deseo comprender de algún modo esa verdad que creo y que mi corazón ama. No busco comprender para creer, sino que creo primero, para esforzarme luego en comprender. Porque sé que si no empiezo por creer, no comprenderé jamás». 

Como san Anselmo, todos los cristianos deseamos profundizar en lo que ya creemos. El año de la fe es una oportunidad para que lo hagamos más conscientemente. Las entradas sobre el Credo que vengo publicando desde octubre solo pretenden ser una ayuda en este camino.

3 comentarios:

  1. El deseo profundo del hombre, la experiencia de Dios deseado y deseante en el centro del alma.
    Que bien sè yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche (Sj.+)
    El camino hacia la fuente es el camino hacia el encuentro con Cristo.

    "Todos caminamos para esta fuente aunque de diferentes maneras. Pues creedme y no os engañe nadie en mostraros otro camino que el de la oración. (Teresa de Jesús C.36). Conchita

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  2. En Puerto Rico estamos viviendo la bendición de poder profundizar en los contenidos de la fe con la explicación del credo en esta misión cuaresmal. Ayer había mucho más de 2 mil personas. La fila de los carros llegaba hasta muy lejos... Myrna

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  3. Si estamos atentos en la oracion sentiremos misteriosamente una fuerza que aunque no comprendamos Jesusesta en lo mas hondo de nuestro corazon y una paz que el mundo no la puede dar

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