Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 26 de marzo de 2013

Los orígenes de la Pascua (2)

En su origen, la Pascua era una celebración de pastores seminómadas que se tenía al inicio de la primavera, en el momento de cambiar de los pastos de invierno (en los valles, lugares más cálidos) a los de verano (en las montañas, único lugar de aquellos áridos parajes donde crece algo verde en esas fechas). El mismo nombre de la fiesta significa precisamente «paso» de un lugar a otro.

Las ovejas estaban recién paridas, por lo que las crías podían morir durante la marcha a causa del calor. Por eso, los rebaños se desplazaban de noche, aprovechando la luna llena para tener una buena visión. Los antiguos pensaban que los desiertos eran la morada de los demonios, por lo que antes de partir sacrificaban un cordero, ofreciéndoselo como tributo, y mojaban sus tiendas con la sangre del animal para que se viera que ellos habían cumplido su parte. En la cena, acompañaban la carne con verduras amargas silvestres, que dan sabor en ausencia de sal, y con panes sin fermentar, típicos de los beduinos.

Los descendientes de los patriarcas, sometidos a esclavitud en Egipto, querían celebrar la Pascua al llegar el plenilunio de primavera, como habían hecho sus antepasados cuando vivían en el desierto. Por eso, Moisés y Aarón piden al faraón: «Deja partir a mi pueblo para que celebre una fiesta en mi honor en el desierto. Déjanos ir tres días al desierto a realizar el sacrificio a YHWH, nuestro Dios» (Ex 5,1.3). La narración de las plagas va unida a la negativa del faraón, permisos parciales y sucesivas rectificaciones, que concluyen con la orden final: «Id a dar culto a YHWH, según vuestra petición» (Ex 12,31).

Así, en la primavera de un año comprendido entre el 1250 y el 1230 a.C., Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto durante una fiesta de Pascua. Desde entonces, la Pascua adquirió un significado nuevo: ya no era la fiesta del «paso» de los pastos de invierno a los de verano, sino el recuerdo del «paso» del Señor, que ha estado grande y ha hecho «pasar» a los israelitas de la servidumbre a la libertad (cf. Ex 12).

El sacrificio del animal, la sangre, las verduras amargas y los panes ázimos se empezaron a interpretar de una forma nueva. La Pascua se convirtió en un memorial que debe celebrarse en cada generación: «Este día será para vosotros un memorial, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones» (Ex 12,14).

La Pascua ritual de los judíos sirve para recordar una grandiosa intervención de Dios que dio origen a Israel como pueblo. El libro del Éxodo recoge la obligación de mantener vivo el recuerdo: «Cuando os pregunten vuestros hijos: “¿Qué significa para vosotros este rito?”, responderéis: “Este es el sacrificio de la Pascua de YHWH, que pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto cuando hirió a los egipcios y salvó nuestras casas”» (Ex 12,26-27).

Es natural que, generación tras generación, se profundizara su significado y se enriqueciera su celebración. La Pascua no era un acontecimiento cualquiera; era la celebración de los orígenes del pueblo, la ocasión de renovar la Alianza con Dios y de confesar la fe en su providencia: por caminos maravillosos, Dios llevó a su pueblo de la tristeza al gozo, de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la libertad. En cada cena pascual, Israel reafirma su propia identidad como pueblo de la Alianza, creado por Dios para ser testigo de su poder y de su misericordia ante el mundo. El Dios que lo sacó de la esclavitud y lo constituyó como pueblo estará a su lado para siempre.

El Targum Neofiti I expone perfectamente la comprensión que los judíos tenían de la Pascua en tiempos de Jesús. La fiesta servía para conmemorar juntas la creación, la elección de Abrahán, la salida de Egipto y la promesa de la futura manifestación del Mesías: «Cuatro son las noches escritas en el Libro de las Memorias. La primera noche: cuando se apareció YHWH sobre el mundo para crearlo; la noche segunda: cuando YHWH se apareció a Abraham; la tercera noche: cuando YHWH se apareció a los egipcios a media noche; la Cuarta Noche: cuando llegue el mundo a su fin para ser redimido. Esta es la noche de la Pascua, reservada y fijada para la redención de todas las generaciones de Israel».

La cena hebrea de Pesaj se llama Seder, que significa «orden», ya que se sigue un orden antiguo, que fue puesto por escrito después de la destrucción de Jerusalén. En las distintas ramas del judaísmo pueden cambiar las oraciones o el menú, pero todas conservan el relato de la salida de Egipto, la bendición del pan ácimo y del vino, así como las preguntas de los niños y las explicaciones de los mayores. Aquí pueden consultar el texto que recoge las oraciones y ritos de esta noche.

3 comentarios:

  1. Padre Dios lo bendiga, siempre había querido saber cuales eran las oraciones de la cena hebrea.
    Que mucho estoy aprendiendo.
    Es como si Dios fue llevando a sus Pueblo de la mano como a pequeñines y les envió a su único hijo para elevar el sacrificio de uno terreno a uno divino donde pasamos de la esclavitud del pecado a la libertad de ser hijos de Dios y coherederos de sus divino reino.

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  2. Muy interesante.Gracias.Betania

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  3. Me estoy dando gusto con todas estas ilustraciones sobre las fiestas judías. INFINITAS GRACIAS. Tenía razón.....en su Blog hay mucha información de la que me interesa.

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