Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 7 de marzo de 2013

Los cardenales y sus cosas


En Roma hay más de 4000 periodistas de todo el mundo acreditados para seguir todo lo relativo a la Sede Vacante y al próximo cónclave. Como tienen que ofrecer noticias a los medios de comunicación y los cardenales son reacios a conceder entrevistas, rellenan el tiempo con los temas más variados: cómo vestirá el papa emérito, qué zapatos usará, el gato que se llevó a castelgandolfo, reportajes sobre la sastrería que ha preparado las sotanas que se ofrecerán al nuevo papa el día de su elección, datos sobre los cardenales, la foto de cada uno de los electores en orden alfabético, con la posibilidad de adoptar uno para orar personalmente por él...

Si las cosas fueran como las cuentan los émulos de Dan Brown, los  grupos de poder estarían luchando para imponer sus candidatos, clavándose cullichos por la espalda y envenenándose unos a otros. No dudo de que habrá algún cardenal ambicioso, alguno indigno de su cargo e incluso alguno poco inteligente, pero los que yo conozco y he tenido ocasión de tratar en mi vida (y no son pocos) son personas muy preparadas, entregadas, sencillas y humildes. Sí, ¡humildes!, que están realizando un trabajo difícil porque se lo han pedido y que solo tienen ganas de que termine todo este circo esta historia para poder regresar a sus actividades ordinarias. El Señor los proteja y los ilumine en sus decisiones. Amén.

3 comentarios:

  1. Qué difícil es mantenerse sereno en medio de esta tormenta de (des)informaciones que nos ofrece la prensa y la televisión. Es verdad que la Iglesia no sabe comunicar, pero también es verdad que la prensa solo da publicidad a lo escabroso, pareciendo que no hubiera nada más... Paolo

    ResponderEliminar
  2. Rezamos con y por ellos. ¡Qué el Espíritu Santo les ilumine! Nuria

    ResponderEliminar
  3. Gracias por esta serena reflexión que neutraliza otras
    que nos bombardean continuamente y para las que todo
    es motivo de crítica y crispación.
    Muchas gracias también,por algo tan bello y novedoso para mi,como es la similitud entre la parábola del hijo
    pródigo y las moradas.Conozco a un carmelita que suele
    vacar en las séptimas moradas.

    ResponderEliminar