Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 2 de marzo de 2013

Año de la Fe: La comunión de los Santos


La Iglesia, al canonizar a algunos de sus miembros después de un complejo proceso de verificación, proclama públicamente que han sido fieles a la gracia de Dios, practicando heroicamente las virtudes. De esta manera, «reconoce el poder del Espíritu de santidad, que está en ella y sostiene la esperanza de los fieles, proponiendo a los Santos como modelos e intercesores» (Catecismo 828). La liturgia los llama «los mejores hijos de la Iglesia» (Prefacio del día de Todos los Santos).

Ante todo, los Santos son modelos de vida para los cristianos porque se han identificado con Cristo, cada uno en su propio estado y nos recuerdan que todos estamos llamados a vivir en plenitud la vocación bautismal.

Los Santos también son válidos intercesores ante Dios. Santa Teresita manifestó en diversas ocasiones su conciencia de que pasaría el cielo haciendo el bien en la tierra, de que su misión de salvar almas continuaría después de su muerte. Efectivamente, quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace cada vez más cercano a ellos.

Por último, los Santos estimulan nuestra esperanza de alcanzarla vida eterna. Al reflexionar en su destino, nuestro corazón se alegra por las maravillas que Dios ha reservado para los que le aman y nos hace desear esa plenitud de vida para la que fuimos creados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario