Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 9 de febrero de 2013

Vida de san Pablo (8)

Cada comunidad de cristianos que fundaba era una nueva preocupación para mí. Yo los quería de verdad y me sentía responsable de cada uno de ellos (cf. 2Cor 11,28-29). Por eso, cuando podía, volvía a visitarlos, para seguir anunciando el Evangelio de Jesucristo. Otras veces enviaba a mis colaboradores, para que ellos continuaran con la misión que yo había empezado.

En algunas ocasiones, ellos me escribían cartas, preguntándome cosas que no les habían quedado claras, o pidiéndome que les ayudara a solucionar algún problema concreto que había surgido en la comunidad. Yo les respondía siempre, escribiendo para ellos largas cartas, en las que procuraba responder a sus preguntas, añadiendo siempre nuevas enseñanzas sobre Jesús, sobre la Iglesia y sobre la vida que debemos llevar los cristianos.

En la Biblia se conservan 13 cartas mías, ordenadas por tamaño (de la más larga a la más corta), no por antigüedad: la carta a los romanos, 2 a los corintios, a los gálatas, a los efesios, a los filipenses, a los colosenses, 2 a los tesalonicenses, 2 a Timoteo, a Tito y a Filemón.

Pronto me di cuenta de que estas cartas servían para ayudar a los cristianos a crecer en su fe y me esforcé por redactarlas con mucha claridad, pensando bien lo que escribía y pidiendo a todas las comunidades que leyeran también las cartas destinadas a los otros cristianos.

1 comentario:

  1. ¡Qué tesoro son las cartas de san Pablo! ¡Cuánta ayuda encuentro en ellas para mi vida de fe! Bendito sea Dios, que nos dio a ese gran santo. Elias.

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