Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 8 de febrero de 2013

Vida de san Pablo (6)


Por amor a Cristo
y a su Evangelio, he viajado por todo el mundo conocido: en mula, a pie, en barco y usando todos los medios a mi alcance. Desde que le conocí, ya no he vuelto a tener un momento de descanso. He recorrido las principales ciudades del Imperio Romano, anunciando a todos que la salvación llega por la fe en Jesucristo, que es el único salvador del mundo: Galacia, Filipos, Tesalónica, Atenas, Corinto, Éfeso, Roma, Tarragona...

Además de predicar el Evangelio, en cada lugar adonde llegaba trabajaba en lo que mejor sabía (fabricando telas de lona) para ganarme el pan y poder hacer frente a mis gastos (cf. Hch 18,2; 1Tes 2,9).

Mis viajes no siempre han sido fáciles: he pasado calores insoportables al atravesar desiertos y fríos extremos en los duros inviernos de las montañas. Muchas veces he sufrido el hambre y la sed, durmiendo sobre el suelo en cualquier sitio. A veces he tenido miedo a los lobos y a los bandoleros. Incluso en tres ocasiones he sufrido naufragios en alta mar.

Lo peor han sido las persecuciones a que me han sometido los enemigos del cristianismo: he estado varias veces en la cárcel y he sido maltratado en muchas ocasiones. Cinco veces me han azotado con látigos y tres veces con varas. Incluso una vez me apedrearon y me dejaron abandonado, creyendo que estaba muerto (cf. 2Cor 11,24ss).

1 comentario:

  1. Aquí es donde la puerca torció el rabo. ;) Es una manera folclórica de mi México para decir que aquí está lo difícil como para no querer seguir,y donde asusta el querer ser Verdadero Cristiano.Pero la Fe,la Esperanza y el Amor son muy amigos de la Gracia del Señor y allí es donde se encuentra todo para nisiquiera titubear...Maggy.

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