Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 19 de febrero de 2013

Origen e historia de la Cuaresma (y 5)


Con el pasar de los siglos, la liturgia cuaresmal terminó siendo el resultado de la unión de todos los elementos que hemos visto en las entradas anteriores, no siempre de forma armónica: 
-Los ritos relacionados con el catecumenado, que preparaba a los candidatos para la recepción del bautismo.
-Los propios de la reconciliación de los penitentes, que disponía a los bautizados que habían pecado para recibir el perdón.
-La generalización de algunas conmemoraciones historicistas propias de Jerusalén y de las celebraciones estacionales romanas.
-Los desarrollados por la piedad de los fieles, al margen de la liturgia oficial, que no entendían, y en la que muchos no participaban.

De esta manera, se rompió el primitivo esquema cuaresmal. La «Semana mayor» tomó el nombre de «Semana de Pasión». Desde el S. VII encontramos dos «Semanas de Pasión» (las antiguas quinta y sexta de Cuaresma). 

La hora de celebración de la Vigilia Pascual se fue adelantando, hasta pasarse en el s. XII a la mañana del sábado (llamado, con el tiempo, «Sábado de Gloria»). 

El Jueves Santo, junto a la misa de reconciliación de los penitentes se introdujeron otras dos: una para conmemorar la institución de la Eucaristía y otra para consagrar los óleos. Más tarde, se unificaron las tres en una sola. 

De esta manera, el Triduo Santo se desplazó del viernes, sábado y domingo iniciales, al jueves, viernes y sábado. 

Finalmente, se constituyó una Septuagésima de tres semanas, una Cuaresma de cuatro y un tiempo de Pasión de dos (Semana de Pasión y Semana Santa). 

Las tres etapas tenían varios elementos en común, como las vestiduras moradas y la eliminación de las partes festivas de la liturgia y otros propios. 

Todo iba encaminado hacia la celebración del Viernes Santo, que se convirtió en el culmen del año litúrgico.

Entre 1951 y 1955, Pío XII realizó una primera reforma de la Semana Santa en el rito latino, reintroduciendo la Vigilia Pascual el sábado por la noche y trasladando a la tarde las celebraciones del Jueves y Viernes Santos, por lo que los «oficios de tinieblas» pasaron a las mañanas de sus días naturales. 

La reforma litúrgica de 1969 simplificó las costumbres y reinstauró la Cuaresma original, que ahora comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo, antes de la misa de la Cena del Señor.

La liturgia cuaresmal contemporánea

El Concilio Vaticano II pidió que se mantuviera la dimensión penitencial de la Cuaresma y que se recuperara la bautismal (cf. SC 109). 

Por eso se preparó un nuevo Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos, que establece cómo deben realizarse los distintos ritos prebautismales a lo largo de la Cuaresma. 

Además, como el actual leccionario dominical comprende tres ciclos de lecturas, se organizó el primero (ciclo "a") con los evangelios que la Iglesia primitiva utilizaba en la preparación de los catecúmenos, quedando de esta manera: las tentaciones del Señor (I), la transfiguración (II), la samaritana (III), el ciego de nacimiento (IV), la resurrección de Lázaro (V), Domingo de Ramos (VI). Los otros ciclos comparten argumento los domingos I, II y VI. 

Por lo demás, el ciclo "b" desarrolla los temas relacionados con el misterio pascual de Cristo, quedando así: el templo destruido y reedificado es el cuerpo de Jesús (III), Dios ha mandado a su Hijo para salvar al mundo (IV), el grano de trigo muere para dar fruto abundante (V). 

El ciclo "c", por su parte, expone la llamada a la conversión, con este esquema: convertirse o perecer (III), el hijo pródigo (IV), la adúltera perdonada (V). Este último es el del presente año 2013.
Las primeras lecturas dominicales presentan las principales etapas de la historia de la salvación, mostrando la realización progresiva del eterno proyecto de Dios, que se dirige hacia Cristo y culmina en Él.

Las segundas lecturas están tomadas de san Pablo, y sirven para iluminar los temas del día con reflexiones del apóstol. La obra de Cristo en Él es tan luminosa, que se convierte en «modelo de todos los que habían de creer» (1Tim 1,15-16).

Los evangelios de los días feriales exponen los grandes temas cuaresmales: la llamada a la conversión, el amor al prójimo, el perdón de los pecados y la pasión de Cristo. Las dos últimas semanas, según una antigua tradición, se toman de san Juan, de los capítulos que anuncian la muerte salvadora de Jesús.

1 comentario:

  1. Toda esta información es mucha para mipequeño entendimiento me cuesta procesarla y aprenderla Padre Eduardo,pero bueno entiendo que ya tenemos ese tiempo otravez con nosotros y que tengo que hacer ayuno penitencia y seguir conbirtiendome.maggy.

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