Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 20 de diciembre de 2012

Las posadas


Las celebraciones de Navidad han sido a lo largo de los siglos, junto con la Semana Santa y la Pascua de Resurrección, las principales fiestas del calendario cristiano. A lo largo de los siglos, junto con las celebraciones litúrgicas se han desarrollado una gran cantidad de tradiciones y celebraciones populares: belenes o pesebres, antiguas “pastorelas” y autos sacramentales, corona de adviento, villancicos, comidas y dulces típicos, adornos festivos, etc.

Las cuatro semanas previas a la Navidad reciben el nombre de “Adviento”. El “Adviento” es el tiempo de preparación para las fiestas navideñas, en el que recordamos la venida de Jesús al mundo hace 2000 años y nos preparamos para su manifestación gloriosa al final de los tiempos, para llevar a plenitud su obra salvadora. A lo largo del “Adviento” tienen lugar distintas celebraciones festivas que van preparando nuestros ánimos para vivir con intensidad las Navidades. “Las posadas” se encuentran entre las más antiguas y venerables. En muchos lugares se organiza una procesión con las imágenes de la Virgen y S. José o con unos niños convenientemente vestidos para representarlos, y se va de casa en casa pidiendo posada para que María pueda dar a luz. En otros casos se lleva en procesión una imagen del Niño Jesús. Se acompaña del rezo del rosario, cantos sencillos e ingenuos y reparto de dulces entre los niños. Sta. Teresa de Jesús y S. Juan de la Cruz fueron devotos de estas prácticas piadosas, que ayudan a centrar la atención en las celebraciones navideñas de una manera fraterna y desenfadada. Ambos compusieron coplillas y villancicos para la ocasión. En algunos lugares de España y de América siguen realizándose las tradicionales “posadas”, que suelen acabar rompiendo la “piñata” y compartiendo dulces y chocolate mientras se cantan villancicos.

En muchos conventos y monasterios carmelitanos, cada tarde, después de vísperas, la comunidad va en procesión con cantos hasta la celda de un religioso o de una religiosa. Al llegar, se hacen unas oraciones y se entrega una imagen del niño Jesús al que allí mora. Al día siguiente pasa la jornada de retiro, preparándose para la Navidad. El día 23 se lleva a la celda del prior o de la priora. El 24 por la tarde se lleva el niño Dios en procesión al coro, donde se reza solemnemente el Oficio de Lecturas antes de la Misa de la noche.

Después del video (en el que se recogen los versos mexicanos tradicionales) les propongo varios textos apropiados para esta celebración.


~ DIÁLOGOS POPULARES MEXICANOS ~

Peregrinos (fuera):
En el nombre del cielo, / les pido posada,
pues no puede andar / mi esposa amada.

Posaderos (dentro):
Aquí no es mesón / sigan adelante
yo no debo abrir / no sea algún tunante.

Peregrinos (fuera):
No sean inhumano, / tengan caridad,
que el Dios de los cielos / se lo premiará.

Posaderos (dentro):
Ya se pueden ir / y no molestar,
porque si me enfado / los voy a apalear.

Peregrinos (fuera):
Venimos cansados / desde Nazaret;
yo soy carpintero / de nombre José.

Posaderos (dentro):
No me importa el nombre / déjenme dormir
porque ya les dije / que no voy a abrir.

Peregrinos (fuera):
Posada te pide, / amado casero,
por solo una noche, / la Reina del Cielo.

Posaderos (dentro):
Pues si es una reina / quien lo solicita,
¿cómo es que de noche / anda tan solita?

Peregrinos (fuera):
Mi esposa es María, / es Reina del Cielo
y Madre va a ser / del Divino Verbo.

Posaderos (dentro):
¿Eres tú, José? /  ¿ Tu esposa es María?
Entren peregrinos, / no los conocía.

Peregrinos (fuera):
Dios pague Señores, / su gran caridad,
y les colme el cielo / de felicidad.

Posaderos (dentro):
Dichosa la casa / que alberga este día
a la Virgen Pura / la hermosa María.

Todos:
Entren, santos peregrinos (peregrinos), / reciban este rincón;
que aunque es pobre mi morada (mi morada) / se la doy de corazón.

Cantemos con alegría (alegría) / todos al considerar
que Jesús, José y María (y María) / nos vienen a visitar.

Vamos todos los pastores (los pastores), / vamos todos a Belén,
a cantar al tierno Niño (tierno Niño) / y a su Madre también.

Cantos para compartir la merienda:
Ándale Juana / no te dilates
con la canasta / de los cacahuates.

Anda María, / sal del rincón
con la canasta / de la colación.

Echen confites / y polvorones
pa' los muchachos / que son muy tragones.

Y que les sirvan / ponche caliente
a las viejitas / que no tienen dientes.

Cantos para romper la piñata:
No quiero oro / ni quiero plata;
yo lo que quiero / es romper la piñata.

Dale, dale, dale, / no pierdas el tino,
porque si lo pierdes, / pierdes el camino.

Ya le diste una, / ya le diste dos;
ya le diste tres, / y tu tiempo se acabó.

Dale, dale, dale, / dale y no le dio;
quítale la venda / porque sigo yo.

~ ORACIÓN ~

Padre de misericordia, a cuantos nos preparamos para la celebración de la Navidad, concédenos crecer en la fe, en la esperanza y en el amor. Danos ojos limpios para saber descubrir la presencia de tu Hijo en todos los acontecimientos de nuestra vida. Queremos acogerle con el mismo cariño y la misma limpieza de espíritu con que le recibió la gloriosa Virgen María, nuestra madre. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Señor Jesús, por el misterio de tu nacimiento en Belén, dígnate bendecir esta casa, a quienes la habitan y a cuantos la visitamos, para que todos podamos hacer experiencia de tu misericordia en esta vida y gozar un día de tu compañía en el cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

~ GOZOS COLOMBIANOS PARA LA NOVENA DE NAVIDAD ~

Oh esperanza suma del Dios soberano,
que al nivel de un niño te has rebajado.
Oh divino infante, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios.
Dulce Jesús mío, / mi niño adorado,
ven a nuestras almas; / ven, no tardes tanto.

Rey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, Pastor del rebaño,
Niño que apacientas con suave cayado
ya la oveja arisca, ya el cordero manso.
Dulce Jesús mío, / mi niño adorado,
ven a nuestras almas; / ven, no tardes tanto.

Abránse los cielos y llueva en lo alto
bienhechor rocío como riego santo.
Ven, hermoso niño; ven, Dios humanado.
Luce, hermosa estrella; brota, flor del campo.
Dulce Jesús mío, / mi niño adorado,
ven a nuestras almas; / ven, no tardes tanto.

Ven, que ya María previene sus brazos
que su niño vean en tiempo cercano.
Ven, que ya José con anhelo sacro
se dispone a hacerse de tu amor sagrario.
Dulce Jesús mío, / mi niño adorado,
ven a nuestras almas; / ven, no tardes tanto.

Del débil, auxilio; del doliente, amparo;
consuelo del triste; luz del desterrado;
vida de mi vida; mi dueño adorado;
mi constante amigo; mi divino hermano.
Dulce Jesús mío, / mi niño adorado,
ven a nuestras almas; / ven, no tardes tanto.

Ven, Salvador Nuestro, por quien suspiramos.

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