Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 11 de diciembre de 2012

La imagen de la Virgen de Guadalupe

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe plasmada en la tilma del indio Juan Diego es una maravillosa síntesis cultural, una obra maestra que presentó la nueva fe de manera tal que pudo ser entendida y aceptada inmediatamente por los indios mexicanos. La Virgen de Guadalupe se presentó como la Madre del Creador de todos, que ama a todos, indios y españoles, con un mismo amor. Con aparición comenzó un nuevo mundo, la aurora del sexto sol que esperaban los mexicanos. 

La tilma es como un manto tejido de cactus de poca calidad, que se deteriora en menos de 20 años. La trama es tan burda y sencilla, que se puede ver claramente a través de ella. La de Juan Diego se conserva perfecta casi 500 años después y aún desafía toda explicación científica sobre su origen. ¡Incluso refleja en las retinas de sus ojos lo que tenía frente a ella en 1531! 

En el manto de la Virgen de Guadalupe se encuentra representado con mucha fidelidad, el cielo del solsticio de invierno de 1531 que tuvo lugar a las 10,40 del martes 12 de diciembre, hora de la ciudad de México. Están representadas todas las constelaciones, que se extienden en el cielo en el momento en que Juan Diego enseña su tilma al Obispo Zumárraga. En la parte derecha del manto se encuentran las constelaciones del Norte. En el lado izquierdo las del Sur. El Este se ubica arriba y el Oeste en la porción inferior. Como el manto está abierto, hay otros agrupamientos estelares que no están señalados en la imagen, pero se encuentran presentes en el cielo. Así la Corona Boreal, se ubica en la cabeza de la Virgen, Virgo en su pecho, a la altura de las manos, Leo en su vientre, justo sobre el signo del Nahui Ollin, con su principal astro denominado Régulo, el pequeño rey. Gemini, los gemelos, se encuentran a la altura de las rodillas, y Orión, donde está el Ángel.

El rostro es el de una joven mestiza; una anticipación, pues en aquel momento todavía no habían mestizos de esa edad en México. María asume así el dolor de miles de niños, los primeros de una nueva raza, rechazados entonces tanto por los indios como por los conquistadores. La Virgen está de pie y su rostro se inclina delicadamente. El manto azul es la "Tilma de Turquesa" con que se revestían los grandes señores, e indica la nobleza y la importancia del portador. Los rayos del sol circundan totalmente a la Guadalupana, que está embarazada de pocos meses, como indican el lazo negro que ajusta su cintura y el ligero abultamiento debajo de éste. Sin embargo, la túnica que viste era llevada por las doncellas vírgenes. Su pie pisa una luna negra (símbolo del mal para los mexicanos). 

La imagen ha sufrido serios atentados y ha salido incólume de ácidos corrosivos y hasta de una bomba de gran tamaño que, en 1921, un desconocido escondió entre flores que malvadamente le ofrecía. Al explotar la bomba, causó gran destrucción. El crucifijo de metal que estaba cerca de la Virgen quedó retorcido y sin embargo la imagen de la Virgen quedó intacta. El cristal del marco de su imagen no se rompió.

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