Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 4 de diciembre de 2012

Historia del Adviento


Al principio, los cristianos no celebraban el nacimiento de Cristo, sino únicamente su muerte y resurrección. La Pascua era la única fiesta anual y se esperaba el retorno glorioso del Señor durante una fiesta de Pascua; por eso le rezaban diciendo Maranatha, que significa «Ven, Señor», si se lee Marana Tha«el Señor viene», si se lee Maran Atha.

A partir del siglo IV, con el final de las persecuciones contra los cristianos, se generalizó la celebración de la Navidad. Si en Pascua se celebra el misterio redentor de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, en Navidad se celebra la encarnación del Hijo de Dios, realizada en vistas de su Pascua, ya que «por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo […] y se hizo hombre», como dice el Credo. 

A medida que Navidad-Epifanía fue adquiriendo más importancia, se fue configurando un periodo de preparación. Las noticias más antiguas que se conservan provienen de las Galias e Hispania. Parece que se trataba de una preparación a la Epifanía, en la que los catecúmenos recibían el bautismo. La duración variaba en cada lugar. Con el tiempo, se generalizó la práctica de cuarenta días. Como comenzaba el día de san Martín de Tours (11 de noviembre), la llamaron Cuaresma de san Martín o Cuaresma de invierno.

Cuando el Adviento fue asumido por la liturgia romana, en el siglo VI, ya había adquirido un paralelismo con la Cuaresma, tanto en su duración como en sus contenidos. 


Junto a la tensión escatológica, el Adviento heredó de la Cuaresma el carácter penitencial, entendido como purificación de las propias faltas, en orden a estar preparados para el juicio final. Por eso, se practicaba un prolongado ayuno. 

Igualmente, se generalizó el uso del color negro en los ornamentos sacerdotales (más tarde se pasó al morado), los diáconos no vestían dalmáticas, sino planetas (como una casulla, más pequeña por delante y plegada por detrás) y se eliminaron los cantos del Gloria, el Te Deum y el Ite missa est, así como el sonido de los instrumentos musicales. También se prohibió la celebración de las bodas solemnes. Después del rezo del Oficio divino, estaban prescritas algunas oraciones de rodillas. 

En algunos lugares, para asemejarlo todavía más con la Cuaresma, en los últimos días de Adviento se cubrían con velos las imágenes y altares, igual que en el tiempo de Pasión. Durante siglos, el himno más usado fue el Rorate coeli, con las estrofas penitenciales que piden perdón por los pecados.

San Gregorio Magno redujo la duración del Adviento en Romade 40 días a 4 semanas. Durante mucho tiempo convivieron las dos fórmulas, aunque a finales del s. XII se impuso definitivamente el uso breve. 


Las cuatro semanas evocaban la espera mesiánica del Antiguo Testamento, porque se interpretaban como el recuerdo de los cuatro mil años pasados entre la expulsión de Adán del Paraíso y el nacimiento de Cristo, según los cómputos de la época. Esa ha sido la característica predominante durante siglos.

La liturgia anual de la Iglesia fue evolucionando. Con el tiempo, sirvió para evocar toda la historia de la salvación: Adviento se consagró a los acontecimientos del Antiguo Testamento, Navidad a los misterios de la infancia del Señor, el tiempo después de Epifanía a su vida pública, Cuaresma a su pasión y muerte, Pascua a su resurrección, y el tiempo después de Pentecostés a la vida de la Iglesia.

En los momentos actuales, el Adviento comienza con las primeras vísperas del domingo más próximo al 30 de noviembre y acaba el 24 de diciembre por la tarde. Su característica principal es la tensión entre la preparación para la Navidad, en la que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres y la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. 


El Adviento consta de dos partes bien diferenciadas. La primera, desde el inicio hasta el 17 de diciembre, tiene una dimensión fundamentalmente escatológica. La segunda, del 17 al 24 del mismo mes, prepara más directamente la Navidad. 

1 comentario:

  1. Saludos! Gracias por la información, pues me es muy útil para comenzar a vivir este nuevo adviento. Le felicito por la magistral charla de reflexión que nos impartió hoy en el encuentro de la familia carmelita. Un abrazo en Jesús. Héctor L. Cruz Santiago

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