Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 7 de octubre de 2012

Año de la fe

El Papa Benedicto XVI ha convocado un «Año de la fe», que se celebrará desde el 11 de octubre de 2012 hasta el 24 de noviembre de 2013, coincidiendo con el 50 aniversario del inicio del concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. En la carta apostólica que ha escrito con este motivo invita a todos los cristianos a profundizar en los contenidos de su fe, tal como están contenidos en el Credo. En la carta Porta Fidei, que ha escrito para la ocasión, dice así:


«La puerta de la fe», que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Este empieza con el bautismo, con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en Él. Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor: el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor. Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año. No por casualidad, los cristianos en los primeros siglos estaban obligados a aprender de memoria el Credo. Esto les servía como oración cotidiana para no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. El conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para dar el propio asentimiento, es decir, para adherirse plenamente con la inteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia.

Para profundizar en los contenidos del Credo, tal como nos pide el Papa, en los próximos días haré algunas entradas explicándolo. De momento solo será hasta el día 11 de octubre, ya que después tenemos que prepararnos para la fiesta de santa Teresa de Jesús. Más adelante retomaremos el argumento.

2 comentarios:

  1. Cuando se abre la puerta de la fe, y se entra, permaneces, pues en mayor o menor medida, sabes que has encontrado el sitio que anhelabas. El poder leer este blog nutre nuestra fe. Gracias.

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  2. Me gusta el anuncio de las entradas sobre el contenido del Credo,
    aunque ya tengamos el documento enviado al correo.Y la preparación de
    la fiesta de santa Teresa.Gracias.
    Echo de menos los comentarios de Paolo.
    Betania.

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