Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 2 de septiembre de 2012

Agosto, mes de encuentros

Durante el mes de agosto he tenido la oportunidad de reencontrarme con muchas personas que aprecio. A algunas no las veía desde hacía varios años, pero a todas las llevo en el corazón. Son uno de los regalos más hermosos que Dios me ha hecho: su amistad es un reflejo de la ternura de Dios. Él las ha puesto en mi camino y yo las acepto como don suyo y le pido que las guarde a todas en su paz. 

Empecé el mes con un curso de ejercicios espirituales en el Desierto de las Palmas. Pude ver a los frailes y a las hermanas que sirven al Señor en la santa montaña, además de a la gente que vino de Valencia, Castellón, Caravaca, Sevilla... De allí me trasladé a Valencia y pude encontrarme con el P. Jesús Sancho, que desde hace muchos años trabaja en Estados Unidos. Lo encontré por primera vez en Oklahoma City en 1992 y nunca olvidaré todo lo que aprendí de él y lo bien que se portó conmigo (esa vez y todas las que posteriormente nos hemos encontrado). Desde allí me desplacé a Villar del Arzobispo, para visitar a las carmelitas descalzas. 

Después vinieron los ejercicios espirituales en las carmelitas misioneras de Valladolid. También tuve la oportunidad de reencontrar antiguas amistades y de hacer otras nuevas. Me acerqué al convento de los frailes para saludar al P. Román, que fue mi formador en Roma hasta 1991 y no lo veía desde entonces. Después pasé por Palencia, para saludar a varias carmelitas misioneras teresianas que están en la residencia de mayores o en la otra casa que tienen en la ciudad. Las quiero a todas, pero me dio una alegría especial saludar a la hermana Cristina, que trabajó mucho tiempo en el Desierto de las Palmas y ahora tiene 104 años. No ve, pero me reconoció enseguida y hablamos de los viejos tiempos. Me sorprendió que conserva el brillo de siempre en los ojos, aunque esté ciega. Me dijo que está en las manos de Dios y que solo quiere lo que Él quiera, deseosa de encontrarle pronto, pero dispuesta a permanecer en la tierra mientras Él lo disponga. Pasa sus horas orando por todos con mucha paz. 

Más tarde pasé por Burgos, donde me encontré con el P. Jenaro de la Cruz, que (como el P. Jesús) sirve al Señor en Estados Unidosdesde hace muchos años. Lo encontré por primera vez en Dallas en 1992 y ha sido mi maestro en muchas cosas de predicación y pastoral. En Vivar del Cid encontré a mi amiga Bea, que se ha hecho clarisa. Desde allí me acerqué a mi pueblo, para encontrar a la familia (que es bien numerosa por todos los lados: tíos, primos, sobrinos...), así como a los frailes y monjas carmelitas. 

Por último me he desplazado a Úbeda para una nueva tanda de ejercicios. Aquí me he reencontrado con distintas personas a las que también aprecio. Por el camino me paré a compartir una tarde con las madres carmelitas descalzas de Daimiel. Doy gracias a Dios por cada una de estas personas (que ocupan un lugar importante en mi corazón), pero debo reconocer que ya estoy deseando volver a Roma, a mi comunidad, después de un mes tan intenso. P. Gabriele, P. Paolo, P. Roberto... mi mancate molto! (lo dico sul serio). A presto! e Dio vi benedica.

2 comentarios:

  1. Padre, se parece a su madre santa Teresa, "inquieta y andariega". Le veo siempre dispuesto a ponerse en camino para salvar almas. El Señor le acompañe por sus sendas y le lleve de su mano (para bien de todos los que nos aprovechamos de su doctrina). Paolo

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  2. Me uno al comentario que dice que se parece a su santa madre Teresa "inquieta y andariega". Le veo siempre dispuesto a ponerse en camino para salvar almas. El Señor le acompañe por sus sendas y le lleve de su mano, para bien de todos los que nos aprovechamos de su doctrina. Usted se ha alegrado mucho al ver tanta gente que aprecia, pero nosotras también por haberle visto con buena salud y con su buena doctrina. H. Lucía.

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