Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 30 de mayo de 2012

Lux in arcana


Ayer tuve que ir al centro de la ciudad para hacer algunos recados y aproveché para visitar la exposición Lux in arcana sobre documentos del Archivo Secreto Vaticano, que tiene lugar en los museos capitolinos. Empecemos por aclarar que “secreto” no significa que allí se guarden cosas que no se deban saber (de hecho, está abierto a los investigadores). En la antigüedad todos los estados y las grandes familias tenían un archivo “secreto” (en el sentido de reservado, protegido), donde se recogían los documentos de propiedad, la contabilidad, la correspondencia oficial y cosas similares. Hoy se habla de Archivo de Estado con el mismo significado.

Es una exposición impresionante, que recoge algunos de los documentos que han marcado la historia de los últimos dos mil años: desde las donaciones de terrenos que supusieron el nacimiento del estado pontificio, pasando por las luchas de las investiduras, que marcaron las relaciones entre el imperio y el papado en la Edad Media, el proceso a los templarios, las relaciones de Occidente con China o los países musulmanes, la repartición de América entre España y Portugal, el proceso de Galileo Galilei, la carta en la que Enrique VIII pide el divorcio de Catalina de Aragón, escritos de Miguel Ángel, Bernini, Voltaire y Lincoln, documentos sobre los campos de concentración nazis, correspondencia de reyes, artistas, santos, músicos, literatos, científicos, políticos…

Además, cada documento está acompañado por una pantalla en la que se muestran numerosas informaciones sobre su origen, contenidos, importancia histórica… Hay escritos sobre seda, piel, papel y otros soportes; sellos de cera, lacre y oro (uno de Felipe II que pesa casi un kilo del precioso metal); libros (uno de contabilidad de la familia Borghese pesa más de 60 kilos), rollos (las declaraciones de los templarios después de su proceso están recogidas en uno de 60 metros) y papeles sueltos; escritos cifrados; ejemplos de la obra destructora de los varios enemigos de los archivos (fuego, agua, roedores, xilófagos…); muestras de restauración y un montón de cosas interesantes que suscitarían el mayor placer en el P. Ignacio Husillos (el archivero del Desierto de las Palmas).

Cada pieza expuesta es importante, pero a mí me han interesado especialmente tres. En una carta, el nuncio del Papa en Alemania responde al secretario de estado vaticano, que le pide información sobre la hermana Teresa Benedicta de la Cruz (santa Edith Stein) y su hermana Rosa, que habían sido detenidas por los nazis. Aún no tienen confirmación, pero cree que ha sido eliminada y dice que seguirá investigando. Los otros dos hacen referencia a santa Teresa de Jesús, pero de estos hablaremos mañana.

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