Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 20 de mayo de 2012

Ascensión del Señor (3)

Este mosaico del jesuita Marco Iván Rupnik se encuentra en una de las pareces laterales de la capilla Redemptoris Mater del Vaticano, y representa el misterio de la Ascensión del Señor. Cristo está vestido con ropas doradas (el color de la luz y de la gloria) y situado dentro de un círculo (símbolo de perfección y de eternidad, porque no tiene ni principio ni fin). Pero su manto se sale del círculo y cae hacia la tierra, porque él ha querido voluntariamente permanecer entre nosotros de una manera misteriosa, pero real.

En la mano izquierda tiene un rollo (el libro de la vida, el libro del juicio), pero tiene la mano derecha más alta, en actitud de bendecir, porque su juicio es de bendición y de misericordia.

Al mismo tiempo, del círculo brotan llamas de fuego, que representan el don del Espíritu Santo que Cristo envía sobre los apóstoles, reunidos en oración con María.

Los apóstoles y María también forman un círculo, coronado por Cristo mismo, ya que la Iglesia no se puede separar del que es su cabeza, su esposo y su Señor. Hoy no podemos ver a Cristo en la carne, pero él se hace presente en su Iglesia. Este es el gran reto de los cristianos: hacer visible a Cristo con nuestra vida. Que él nos lo conceda. Amén.

2 comentarios:

  1. La feliz esperanza que en nuestro corazón ha de permanecer es la promesa y el amoroso anhelo de Cristo, el cual, aunque lo vemos ascender, dará por completada la gloria de la Nueva Humanidad cuando todos seamos parte de Él. Mientras tanto, Él sigue presente en este mundo, "todos los días", hasta su fin...
    Y como nuestro ritmo cotidiano no nos permite recordar a todas horas la enorme ilusión que esto supone para nuestro día a día, ahí seguimos, como la cierva, buscando corrientes de agua, a veces tropezando, a veces, a veces con desgana, a veces sin hallar la dirección adecuada del río... Menos mal que el Espíritu se posa en las palabras de personas como tú, P. Eduardo, para hacernos llegar cada pocos días reflexiones que nos hablan de Su presencia y Su misericordia. Que la Madre de Dios guíe tus pasos allá donde te encuentres en cada momento. Gracias por este blog. Gracias por todo.
    (Javi Marín - Caravaca de la Cruz / Murcia)

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  2. Querido Javi,

    Gracias por tus palabras. Pareces un Padre de la Iglesia. Siempre es una alegría saber de ti. El Señor te bendiga

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