Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 19 de mayo de 2012

Ascensión del Señor (2)

 

El jueves hablábamos de la antigua fiesta de la Ascensión, hoy trasladada al domingo siguiente. Fray Luis de León escribió una preciosa poesía para esta fiesta, en la que se lamenta por la ausencia de Jesús:

¡Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, oscuro,
en soledad y llanto!

¡Y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro!

Los antes bienhadados
y los ahora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dónde volverán ya sus sentidos?


¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura
que no les sea enojos?
Quien gustó tu dulzura,
¿qué no tendrá por llanto y amargura?


Y a este mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al fiero viento, airado,
estando tú encubierto?
¿Qué norte guiará la nave al puerto?


Ay, nube envidiosa
aun de este breve gozo, ¿qué te quejas?
¿Dónde vas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!


Sin embargo, tenemos que recordar que la ausencia de Cristo es solo aparente. Es verdad que con su ascensión desaparece materialmente de nuestra vista, pero permanece presente entre nosotros de una manera nueva, por medio del don del Espíritu Santo (que celebraremos la semana próxima) y de los sacramentos. Por eso la liturgia, junto al poema de Fray Luis recoge otro, que dice:

No; yo no dejo la tierra.
No; yo no olvido a los hombres.
Aquí, yo he dejado la guerra;
arriba, están vuestros nombres.


¿Qué hacéis mirando al cielo,
varones, sin alegría?
Lo que ahora parece un vuelo
ya es vuelta y es cercanía.


El gozo es mi testigo.
La paz, mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo
la cautividad cautiva.


El cielo ha comenzado.
Vosotros sois mi cosecha,
El padre ya os ha sentado
conmigo, a su derecha.


Partid frente a la aurora.
Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora.
Comienza vuestra tarea.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué precioso el poema de Fray Luis! Su lengua poética siempre nos eleva y nos tranporta. Como a él, la música de su amigo Salinas.

    ResponderEliminar